Miles marcharon en una Baltimore en calma ayer tras pasar la primera noche de toque de queda, medida decretada tras los disturbios derivados de manifestaciones el lunes tras el entierro de Freddy Gray, un hombre negro de 25 años que murió por severas lesiones en la columna vertebral ocho días después de haber sido detenido por la policía.
“Sin justicia no hay paz”, coreaban los manifestantes, entre ellos estudiantes y escolares, y cantaban: “Hay que enviar a estos policías asesinos a la cárcel, todo el maldito sistema es culpable”.
Manifestantes blancos y negros, marcharon “sin problemas”, dijo la policía de Baltimore en su cuenta de Twitter, que también informó de 35 detenidos ayer. Baltimore está bajo la vigilancia de tropas de la Guardia, desplegadas para apoyar a la Policía.
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