Han existido desde siglos atrás, pero han cobrado mayor importancia en el último tiempo por la comprobación científica de sus múltiples beneficios para el organismo. Nos referimos a las semillas, las cuales pocas veces incluimos en la alimentación a pesar de que son ricas en proteínas, minerales y fibras.
En Nicaragua las más comunes son la linaza, chía, marañón, maní y las semillas del ayote, cada una posee ventajas nutricionales que previenen diferentes enfermedades.
De acuerdo con Martha Justina González, nutricionista de la clínica Vida Saludable, las semillas pueden consumirse diario y la cantidad depende de las calorías que gasta la persona.
La chía o la linaza generalmente se consumen en refrescos, pero las opciones para incorporarlas a nuestros platillos son muy diversas.
“Todas las semillas podés ingerirlas en una merienda en la mañana o en la tarde, batidas con leche, otras veces como parte de las ensaladas o también mezclándolas con el yogurt de tu preferencia”, asegura la especialista.
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