Miles de estudiantes universitarios, de secundaria, profesores y miembros de organizaciones sociales, convocados por la Confederación de Estudiantes de Chile, marcharon ayer en Santiago para exigir una mayor participación del alumnado en la reforma educativa que impulsa la presidenta Michelle Bachelet y en repudio a escándalos de corrupción que vinculan a políticos oficialistas y opositores con financiamientos irregulares.
La primera caminata de 2015, que se realizó por veinte cuadras, en la que se pudieron ver gigantescas pancartas que decían “No + corrupción” y “Construyamos otra democracia” concluyó con incidentes protagonizados por encapuchados, que dejaron siete antimotines heridos y 134 estudiantes detenidos, según las autoridades.
En la caminata participaron unas veinte mil personas, según cifras policiales, y unos 150,000, según los organizadores. Estas marchas iniciaron en 2011 y pusieron en jaque al presidente Sebastián Piñera, quien accedió a varios cambios.
Bachelet enfrentó fuertes presiones estudiantiles en su primer gobierno (2006-2010) y para el segundo una de sus promesas fue una reforma tributaria —concretada en 2014— para financiar cambios educacionales que no alcanzan la gratuidad y mayor calidad exigidas por los jóvenes.
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