El boxeo en las categorías pequeñas ha sido el purgatorio de pasión para Nicaragua. Un acantilado de peleadores surgen sin trascendencia en los pesos chicos, pocos son los recordados y solamente dos los escogidos: Eduardo Mojica y Rosendo Álvarez han marcado la pauta. “El Ratón” por ser el primer ídolo recordado en el boxeo casero, empujado por el triunfo ante Chartchai Chionoi y “El Búfalo”, además de campeón, por poseer una pegada matadora.
Ahí aparece Román “Chocolatito” González, que desde la categoría de hormigas ha convulsionado a los expertos del boxeo mundial, él se ha abierto puertas en las cúpulas asignadas para los fuera de serie. Ahí está Román de nuevo con su boxeo artístico y pegada endemoniada.
Rosendo Álvarez y Eduardo Mojica fueron, pero “Chocolatito” lo está siendo. Dejó a un lado las comparaciones con “El Ratón” y “El Búfalo” y se arrimó al “Caballero del Ring”.
Rosendo en su momento de lucidez, mientras arrasaba sin pedir permiso, encontró una muralla llamada Ricardo “Finito” López. La desplomó una vez y perdió en una decisión cerrada, en la segunda oportunidad. Álvarez alcanzó una estatura por dos peleas memorables.
Mojica encontró su historia en un campeón mundial, no lo venció como campeón, quizá la historia fuera diferente, pero cobijado por 10,000 aficionados fijó el sendero de la victoria sorpresiva.
Mojica tuvo su Chionoi, Rosendo su “Finito”, ¿y Román? Edgar Sosa no se ve como tal para un duelo emblemático, “El Gallo” Estrada pudiera ser, aunque en una segunda pelea las dudas saltan sobre si Estrada soportaría. Román se enfrentó a un desconocido, que se presentó el día de la pelea con un ímpetu implacable.
UN PÚGIL MATADOR
42 victorias posee el tricampeón mundial, Román “Chocolatito” González y 36 de ellas por la vía del nocaut. Ante Edgar Sosa espera noquear e impactar.
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