España tildó ayer de “intolerables las últimas declaraciones, insultos y amenazas proferidas por el presidente (de Venezuela, Nicolás) Maduro contra España”.
Las declaraciones de Maduro, quien llamó “racista” al jefe del gobierno español, Mariano Rajoy, sucedieron el martes a raíz de que el Parlamento español aprobó por inmensa mayoría, con el apoyo del partido de Rajoy y de varios de la oposición, incluidos los socialistas, una declaración que pide la “liberación inmediata” de los líderes opositores Leopoldo López y Antonio Ledezma y de otros políticos encarcelados e insta al ejecutivo a trabajar en ese sentido.
“Las autoridades españolas han sido y serán siempre respetuosas de la dignidad de las personas que ocupan cargos de Gobierno en Venezuela”, agregó el Ministerio español de Asuntos Exteriores en un comunicado.
«Que las Cortes (españolas) vayan a opinar de su madre, pero que no opinen de Venezuela». Nicolás Maduro en su programa televisivo En contacto con Maduro.
Maduro afirmó que analizaba “respuestas” a la “agresión” de la que eran “víctimas los venezolanos por parte de las élites corruptas y corrompidas de España”.
Ayer, Caracas consideró “injerencistas e irrespetuosas” las declaraciones de Madrid “en contra del gobierno y del presidente” venezolano y convocó al embajador español Antonio Pérez-Hernández y Torra. “Hemos ratificado al embajador del reino de España en Venezuela que las autoridades de su gobierno deben ceñirse al estricto apego al derecho internacional”, apuntó la canciller Delcy Rodríguez, quien instó de nuevo a Madrid a respetar “la soberanía de Venezuela”.
“NUEVO CHIVO EXPIATORIO”
Carlos Malamud, especialista sobre América Latina en el Real Instituto Elcano de estudios internacionales, indicó que Maduro podría estar buscando “un nuevo chivo expiatorio” ahora que el acercamiento entre su principal aliado, Cuba, y Estados Unidos dificulta arremeter este último.
“Necesita agitar algún espantajo externo a la política nacional para tratar de tapar la grave crisis económica, política y social que tiene Venezuela”, afirma. “Necesitaba algún enemigo al cual atacar” y “la declaración del Congreso le ha venido como anillo al dedo para nuevamente enfilar sus cañones contra España”, subraya.
Malamud se muestra cauteloso ante la posibilidad de una crisis diplomática. “Los límites de la escalada, evidentemente no dependen de España, sino de Nicolás Maduro y en ese sentido es bastante imprevisible”. Maduro “ha podido constatar en la Cumbre de las Américas, inclusivemente antes de la Cumbre y después, que el período de esplendor de la diplomacia venezolana ha comenzado a declinar”.
Y no descarta que por parte de Caracas ahora “vuelva a haber presión sobre las empresas españolas con la falsa creencia de que estas pueden incidir sobre el Gobierno y sobre todo sobre el Parlamento, con la intención de revertir lo que considera injerencia en los asuntos venezolanos”.
PRIMERA VEZ
El embajador de Venezuela en Madrid, Mario Ricardo Isea, fue convocado ayer por el gobierno español para expresarle su “malestar y rechazo” por las palabras de Nicolás Maduro. Es la primera vez que la Cancillería convoca al embajador venezolano desde la vuelta de este a finales de febrero a Madrid, después de que Caracas lo llamara a consultas en octubre, como protesta por una reunión que Mariano Rajoy mantuvo con Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López. En marzo, Rajoy recibió a Mitzy Capriles, esposa de Ledezma.
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