De darse un aumento en la tarifa del transporte interurbano, como consecuencia de la eliminación del subsidio gubernamental, este no debería ser mayor del cinco por ciento, señala el economista Alejandro Arauz.
“La inversión en combustible es de alrededor de 65 por ciento del total y la reducción en los precios ronda el veinte, por lo que existe un 13 por ciento aproximado de ahorro para el transportista. Si el subsidio varía del 14 al 17 por ciento, un hipotético aumento debería ser de uno a un máximo de cinco por ciento”, explica Arauz.
Para explicar su planteamiento, Arauz expone el siguiente ejemplo: la ruta de los expresos de Managua a Estelí tiene una tarifa de 75 córdobas, que a un promedio de cuarenta pasajeros genera un ingreso de tres mil córdobas. El Gobierno entregaba quinientos córdobas de subsidio para este recorrido, lo que representa un 14 por ciento de la tarifa real. Si el Gobierno asumía el 14 por ciento del pago del usuario y el ahorro por la baja de los combustibles es de aproximadamente un 13 por ciento, el ajuste debería ser del uno por ciento.
“No menos de 15”
Francisco Moreno, de la Cooperativa de Transporte del Norte (Cotran), afirma que hoy domingo se reunirá con su directiva para redactar una carta en la que pedirán una solución al Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI).
“Esperamos que el Gobierno nos dé una alternativa, porque no queremos afectar al usuario. Si no se da una solución, debería haber un aumento de la tarifa de no menos de 15 por ciento”, expresa.
Moreno aseguró que están trabajando con pérdidas, que por ahora compensan con el sacrificio de la amortización de sus unidades.
Pero Marvin Pomares, director del Instituto Nacional de Defensa al Consumidor (Indec), considera que “ellos (los transportistas) tienen margen de ganancia, si no cerrarían sus negocios como hace cualquier persona que tiene pérdidas”.
“El subsidio dado desde el 2009 nunca fue beneficioso para los usuarios, porque siempre le aumentaron a la tarifa. (Los transportistas) no han mejorado las unidades, no invierten, se meten el subsidio a las bolsas”, señaló Pomares.
El también economista Cirilo Otero opina que el otorgamiento de subsidio es una estrategia política y populista que no es funcional y, por lo tanto, lleva a que los transportistas basen sus ganancias en el financiamiento gubernamental.
“No se debe subsidiar a sectores ineficientes, cuya producción garantiza sus ingresos a costa de los impuestos”, señala Otero.
15 por ciento es lo que algunos transportistas dicen que debe aumentar la tarifa del transporte interurbano colectivo, tras la decisión del Gobierno de retirar el subsidio a este sector.
INSUMOS SON EL PROBLEMA
Transportistas argumentan que aunque hay un ahorro por la disminución en los precios de los combustibles, en los demás insumos no es así y el deslizamiento de la moneda también les afecta, por lo que al perder el subsidio necesitan una nueva alternativa de ahorro o el aumento de las tarifas.
“Todo se mueve en base a lo que un Gobierno ejecuta y tenemos personal que trabaja para nosotros. Lo que ellos ganan ahorita no es lo mismo que devengaban antes y con lo que compraban, por ejemplo, su canasta básica. Hay que ver desde esa óptica también. Al subir su salario, aportamos más nosotros”, asegura Gustavo Vílchez, de la cooperativa 11 de Julio.
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