La Carta de la SIP a Ortega

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) está presente en la Cumbre de las Américas, con una delegación encabezada por su presidente, Gustavo Mohme, y el presidente de la Comisión de Libertad de Información, Claudio Paolillo.

La SIP también envió una carta abierta a todos los jefes de Estado del hemisferio, expresándoles sus consideraciones acerca de la situación actual de la libertad de expresión e información y la necesidad e importancia de defenderla y fortalecerla.

Previamente, durante la asamblea general que celebró a principios de marzo recién pasado en la capital panameña, la SIP había solicitado al presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, que presente en la VI Cumbre de las Américas el tema de la libertad de prensa, la cual es vital para el desarrollo y fortalecimiento de la democracia y su restauración en aquellos países en los cuales no existe, como Cuba, o ha sido desvirtuada y socavada, como Venezuela, Ecuador y Nicaragua.

Además de la carta abierta a los líderes de la Cumbre, el presidente de la SIP envió otra carta, personalizada, a algunos de los gobernantes que participan en el evento político hemisférico, entre ellos Daniel Ortega de Nicaragua. En esta carta, que publicamos íntegramente en nuestra presente edición, el presidente de la SIP dice a Ortega que “esta cumbre puede representar una oportunidad histórica para reafirmar su compromiso con la libertad de expresión, de prensa y el derecho a la información de los ciudadanos, principios que la Carta Democrática Interamericana valora como esenciales para la vida democrática y el bien común”. Y le recuerda muy oportunamente que “la democracia exige una clara separación de poderes, jueces independientes, transparencia en la gestión pública, impulsar prosperidad, promover equidad, garantías individuales y un ambiente respetuoso que empodere ideas diversas y plurales como corresponde en un estado de derecho”.

—>Puede leer la carta completa de la SIP aquí.

Es cierto lo que dice el presidente de la SIP. Daniel Ortega tiene un compromiso con la libertad de expresión y de prensa, y no solo porque se trata de un derecho fundamental garantizado por la Constitución de Nicaragua, así como por la Carta Democrática Interamericana y las declaraciones internacionales de derechos humanos que tienen fuerza de ley nacional. Este compromiso lo asumió también Daniel Ortega de manera directa y personal, cuando firmó por su propia voluntad la Declaración de Chapultepec sobre libertad de prensa y expresión, atendiendo una invitación de la expresidente de Nicaragua, doña Violeta Barrios de Chamorro, el miércoles 4 de julio de 2001. Ese día, en casa de doña Violeta y ante una delegación de directivos de la SIP, el líder sandinista se comprometió con su firma estampada al pie de la Declaración de Chapultepec, a respetar y defender la libertad de prensa en el caso de que volviera a ser presidente de Nicaragua.

Pero Daniel Ortega ha cumplido solo a medias aquel compromiso solemne. Ahora, si atendiera el amistoso llamado que le hace la SIP, estaría honrando su palabra y cumpliendo su deber de gobernante que le mandan la Constitución y el derecho internacional.

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