Haltern vivía ayer el “día más negro de su historia”, expresó Bodo Klimpel, alcalde de la localidad alemana de donde procedían 16 adolescentes que viajaban con otras 134 personas en el vuelo de la aerolínea Germanwings, entre Barcelona y Düsseldorf, que se accidentó en Francia.
Los menores, de entre 15 y 16 años, y estudiantes del colegio alemán de secundaria Joseph-Knig, habían pasado una semana en el instituto Giola de Llinars del Valls dentro de un programa de intercambio que se realiza desde hace varios años.
Klimpel agregó que la ciudad entera está en “estado de shock” por la noticia del accidente del avión en el que viajaban además dos bebés.
Una de las cajas negras fue recuperada. Entre los miles de pedazos en que quedó reducido el aparato, “solo se ha podido identificar el tren de aterrizaje”, confirmó un investigador, lo que hace pensar que el avión se desintegró al chocar contra las paredes rocosas.
«Por el momento consideramos que se trata de un accidente y cualquier otra cosa es mera especulación». Heike Birlenbach, vicepresidenta de Lufthansa, en una conferencia de prensa en Barcelona.
El primer ministro francés, Manuel Valls estimó que “no se puede descartar ninguna hipótesis” sobre las causas del accidente.
El Airbus 320, el más popular del fabricante europeo, perdió altura durante 8 minutos, según Germanwings, una compañía de bajo costo filial de Lufthansa. Los pilotos no emitieron ninguna llamada de socorro.
“Lo único que puedo decir es que la pérdida de altura rápida del avión sigue siendo por el momento inexplicada”, dijo el fiscal de Marsella, Brice Robin, a la televisión francesa BFMTV.
IMÁGENES “DANTESCAS”
Cinco ministros de los gobiernos francés, alemán y español, que sobrevolaron el lugar donde cayó el avión hablaron de imágenes “dantescas”. “Son imágenes horribles, un drama espantoso”, dijo Frank-Walter Steinmeier, jefe de la diplomacia alemana.
Según el general de la gendarmería David Galtier, “los restos de cuerpos humanos que hemos visto no son más grandes que una pequeña maleta”.
La vicepresidenta del gobierno español, Soraya Sáinz de Santamaría, dijo que en la lista de pasajeros había “45 con nombres españoles”. En el avión viajaban también dos colombianos, dos argentinos, dos australianos, una pareja marroquí que regresaba tras pasar su luna de miel en Barcelona, y dos japoneses, según el gobierno nipón.
El avión era manejado por un piloto que tenía “más de diez años” de experiencia y “más de seis mil horas de vuelo”, según Lufthansa.
Esta es la primera catástrofe aérea que se registra en Francia desde que se estrelló un Concorde al despegar del aeropuerto de Roissy, el 15 de julio de 2000, dejando 113 muertos, y es la más mortífera desde 1974, cuando se estrelló un avión de la compañía Turkish Airlines en el norte de París y dejó 346 muertos.
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