Las palabras de Bayardo Arce, asesor económico del presidente inconstitucional Daniel Ortega, quién criticó a los obispos y los instó a trabajar por los pobres y salir de las comodidades de sus catedrales y de sus vehículos con aire acondicionado, son señalamientos sin fundamento, a criterio del obispo Carlos Herrera, presidente de Cáritas de Nicaragua, organización de la Iglesia católica que desarrolla proyectos sociales a favor de los pobres en Nicaragua.
“¿Será que el anda detrás de nosotros dónde andamos?”, cuestionó monseñor Herrera, obispo de Jinotega.
“No nos podemos poner públicamente en dime que te diré con este señor, pero nuestro mensaje que nosotros damos es de orientación y es el sentir de nuestra gente, que nos dicen que están en desempleo”, señala Herrera.
El asesor económico de Ortega reaccionó molesto a las críticas de los obispos, quienes en su mensaje de Cuaresma, lamentaron que la riqueza y el crecimiento económico no llega a los pobres.
“Porque quien va a ver aquí los resultados en educación, en salud, en vivienda, en Calles para el Pueblo, en programa techos, en Usura Cero, etcétera, sabe que le está llegando un beneficio al sector pobre”, argumentó Arce.
Y a la vez, les recordó a los jerarcas católicos la exhortación que el papa Francisco ha hecho a los obispos para que se hagan sentir cerca de la sociedad.
“El papa Francisco les ha dicho que salgan de ahí porque sabe que tiene muchos obispos en el mundo que no salen de las catedrales ni de los vehículos con aires acondicionados”, criticó Arce en alusión directa a las críticas de los jerarcas de la Conferencia Episcopal de Nicaragua.
Por su parte, el obispo Herrera, responde “nosotros no tenemos capital, pero en medio de nuestras posibilidades y a través de proyectos sociales, a través de nuestras Cáritas tratamos de ayudar a los más pobres. Y más bien, ¿dónde sale él (Bayardo Arce), qué proyectos tiene?”, se preguntó el presidente de Cáritas de Nicaragua.
En su cuenta de Twitter, el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, expresó que “el poder intenta silenciar a los profetas; pero el Espíritu no se puede enjaular”, parafraseando palabras del papa Francisco. Asimismo, retomando palabras de San Juan Pablo II, recordó que el “obispo es profeta de justicia”.