El progreso social mejora en conjunto con la Inversión Extranjera Directa (IED) y esta a su vez puede impulsar el progreso social de un país mediante acciones específicas. Ambos pueden generar un círculo virtuoso que ayude a mejorar las condiciones de vida de la población y el desarrollo mismo del país.
Un reciente estudio realizado por Deloitte Reino Unido y The Social Progress Imperative determinó que la IED puede impulsar el progreso social futuro de un país cuando se invierte en educación y salud y también de forma indirecta, mediante la posibilidad de más empleos y mayores ingresos. Al mismo tiempo, algunas manifestaciones de progreso social, como mejoras en la infraestructura, educación y seguridad, tanto ciudadana como jurídica, atraen la IED.
Como datos relevantes del estudio se señala también que factores de calidad de vida, como la tolerancia y la inclusión son de importancia para la IED, ya que contribuyen en la atracción de personal capacitado para industrias de alto valor agregado, como sería el caso de las finanzas.
Pero también hay barreras que pueden evitar que la IED mejore el progreso social, tales como un acelerado crecimiento económico que exceda el progreso social o inversiones dirigidas de forma desproporcionada hacia ciertas industrias, como los recursos naturales. Por eso, los gobiernos deben implementar políticas complementarias que verdaderamente impulsen el progreso social a través de la IED.
El informe también revela cómo diferentes elementos de progreso social evolucionan a través de etapas de desarrollo económico y cómo el progreso social contribuye a que los países suban en esta escalera de desarrollo. Con la mayoría de la IED fluyendo ahora hacia economías emergentes, comprender qué factores pueden impulsar el desarrollo ayudará a estos países a hacer un mejor uso de esta relación diferenciada.
Vale destacar la conclusión de los autores del estudio para quienes la relación entre empresas y sociedad puede ser simbiótica, no conflictiva, y en las circunstancias correctas, la IED puede generar beneficios reales para la vida de la gente en general, mucho más allá del impacto meramente económico y refuerza la máxima de que las empresas prosperan mejor en sociedades saludables.
El Índice de Progreso Social (estudio realizado por The Social Progress Imperative, que mide 132 países de acuerdo con su desempeño social y ambiental) puede actuar como guía para las empresas y otras organizaciones para hacer inversiones estratégicas y más inteligentes. El estudio sobre IED y Progreso Social comentado puede descargarse completo en: http://deloi.tt/1FXOKe1
(*) Socio director de Deloitte Nicaragua.
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