Adam Levine y su grupo, Maroon 5, actuaban en la ciudad canadiense de Toronto ante miles de personas entregadas a sus canciones. Durante un momento del concierto, a Levine se le ocurrió estrellar el micrófono contra el suelo, con tan mala suerte que este rebotó y acabó golpeando a una fan en plena cabeza. El cantante, avergonzado por lo sucedido, se acercó a ella y tras preguntarle cómo estaba la acabó subiendo al escenario.
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