Mientras a su habitual habilidad para tocar y desmarcarse, el Barcelona ha agregado más velocidad a sus transiciones y profundidad al frente de su ataque, el Real Madrid intenta recapturar el brillo que lo llevó a la cima.
Estas tropas, que se han citado mañana (2:00 p.m.) en el Camp Nou, lucen más distantes que solo por un punto, como se refleja en la tabla (65-64). El Barsa ha vuelto a causar admiración con su juego. El Madrid angustia por su irregularidad.
Justo cuando se puso en tela de juicio la habilidad de Luis Enrique para acoplar las piezas y recuperar la magia que sedujo en el pasado, el Barcelona dio un vuelco, al extremo de ganar 16 de sus últimos 17 partidos, en un alarde de eficacia.
Y mientras eso ocurría, el Madrid dejó de ser la máquina que arrasó con casi todo en el 2014. Las lesiones se agolparon (Modric, James, Ramos, Pepe, etc.) y se perdió el equilibrio. Para remate, Cristiano dejó de ser factor de desequilibrio.
Al otro lado, Messi volvió a ser el jugador de portentosa capacidad para crear una genialidad a partir de la nada. Su nivel de entendimiento con Neymar y Suárez, ha resultado admirable, mientras el club azulgrana gana en ingenio y profundidad.
El Madrid tiene talento para revertir el pronóstico, que para el duelo de mañana le es adverso. Pero ya no se sabe qué esperar. Antes podía echar mano de un carrerón de Cristiano o de Bale, o tocar y orquestar un nuevo ataque con más pausa.
Mañana se juega la liga en el Camp Nou, y a juzgar por el momentum, el Barsa llega con balas más venenosas que el Madrid a esta gran cita.
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