Pese a los esfuerzos que por separado realizan los ganaderos y la industria cárnica y láctea para dar valor agregado a la producción pecuaria, la baja productividad continúa siendo el talón de Aquiles del sector.
Y aunque existe consenso en torno a que se debe elevar la producción promedio de leche que se mantiene en unos 3.5 litros diarios por vaca, reducir los tiempos de parición y lograr que los bovinos alcancen en menos tiempo el peso requerido por las plantas para el sacrificio la tarea sigue estando pendiente.
El presidente de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic), Salvador Castillo, insiste en que estas deficiencias solo se superarán con la ejecución de un plan de reconversión y advierten que de no promoverse la estabilidad del hato estaría en riesgo, ya que se puede estar extrayendo más ganado del que se debe.
“Pueden haber problemas en el futuro y por ser la actividad económica más importante del país las consecuencias pueden ser graves”, advierte Castillo.
El representante ganadero afirma que promueven la creación de un marco legal para que los productores e industriales hagan un aporte que permita financiar el plan de reconversión que tiene un costo cercano a los doscientos millones de dólares. “Pero necesitamos el consenso de todos los actores del sector”, reconoce Castillo.
René Blandón, presidente de la Comisión Nacional Ganadera de Nicaragua (Conagan), reconoce que encontrar consenso entre los distintos eslabones es fundamental para sacar al sector del hueco en el que se encuentra. Sin embargo, cree que esto no se logrará a través de un plan de reconversión, porque este ya se ejecuta desde hace más de 15
años empujado por Conagan.
Blandón dice que los cambios que se requieren para elevar la productividad se concretarán a través de una ley de fomento a la ganadería en general, pero hasta ahora esto sigue siendo solamente una propuesta.
Para Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), los cambios que necesita el sector van más allá de la reconversión en el campo, aunque esto sea importante.
Cuando se piensa en un sector hay que incluir todos los eslabones de la cadena que comienza en los animales en la finca, pasa por la infraestructura pública y privada, y debe complementarse con acciones de comercialización. “Se pueden hacer todas las transformaciones necesarias, pero si no se tiene un buen mercado donde vender nadie va a pagar esa transformación”, apunta Chamorro.
Para Funides, las transformaciones que requiere el sector dependen del consenso entre sus actores y de la inversión. “La creencia de que hay un antagonismo entre productores e industriales ha hecho mucho daño y opaca las discusiones constructivas que deberían haber y deja por fuera un montón de temas que son sumamente importantes… luego son los recursos públicos y privados que se deben invertir”, afirma.
Se debe seguir mejorando
Un reciente estudio de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social concluyó que los 2.5 millones de litros de leche que se producen diariamente en el país son suficientes para abastecer el mercado local e incluso exportar leche fluida y derivados lácteos de mayor valor agregado.
Pero advierten que gran parte de esta leche se produce en regiones aisladas, que no poseen los servicios de apoyo a la producción y comercialización, lo que hace que no se aproveche a plenitud el potencial lechero de esas zonas. “Análisis de frontera indican que la producción se encuentra en un 65 por ciento de su potencial total. Aunque llegar al ciento por ciento requiere de inversiones a largo plazo muy costosas, es posible incrementar la producción de manera significativa con solo mejorar lo que se está haciendo”, dice el estudio.
Hablar de crisis es muy amplio, pero existe el ejemplo de la experiencia de Costa Rica donde por la extracción que hubo (del hato) quedó a niveles reducidos después de tener altos niveles de producción”.
Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de Funides.
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