El 8, 9 y 10 de marzo corriente se dieron importantes pasos alrededor de la posible construcción del Canal Interoceánico concesionado a la firma china HKND. En la universidad internacional de la Florida en Miami, se reunió una buena cantidad de científicos para escuchar los avances realizados por la firma responsable de los estudios ambientales del mismo. Me llamó la atención que ninguno de los científicos independientes descalificó a priori la mega obra, aunque todos manifestaron que se necesitaban más elementos de juicio para emitir una opinión responsable, información que la empresa Environmental Resources Management (EMR) se comprometió a suministrar en su momento.
Independientemente de si los estudios llegasen a arrojar datos positivos para la construcción del Canal, es importante que el Gobierno, la empresa responsable de su construcción y nosotros como pueblo, hagamos un alto en el camino y escuchemos la voz de nuestros obispos dada a conocer en su mensaje pastoral por motivo de la Cuaresma, el pasado 8 de marzo. En ella nos decían y cito textualmente: “Si este megaproyecto que afectará tan radicalmente la convivencia humana y el ambiente natural del país, quiere ser una verdadera obra de progreso a favor del bien común de Nicaragua, debe llevarse a cabo con visión de nación, con fundamento científico y perspectiva de desarrollo sostenible. Este proyecto sería un bien para el país solo a condición de que se hagan serios y profundos estudios científicos que aseguren la factibilidad de la obra a nivel ecológico y económico, que se ofrezca la suficiente información verídica a la población, que se promuevan debates abiertos con diferentes sectores sociales y científicos y sobre todo, que se respete el derecho y la dignidad de las poblaciones más directamente afectadas”.
Precisamente a este punto, abordado con la sabiduría de nuestros obispos, es que quiero referirme. No podemos o mejor dicho no debemos seguir con posiciones antagónicas influenciadas por diferencias ajenas al bien común, si el gobierno y la empresa HKND quieren cambiar la perspectiva generada alrededor de este mega proyecto, deben hacer cambios profundos en su actuación. Por ejemplo: el Gobierno debe dejar más que claro, que este proyecto no tiene que ver nada con la geopolítica ni con intereses expansionistas de ninguna potencia extranjera, también debe dejar que la firma HKND sea la que dé la cara ante las comunidades que afectará y que negocie con estos un justo precio. Toda relación gobiernoempresa, debe ser estrictamente de supervisión de cumplimiento de acuerdos y abandonar el padrinazgo que tanto ha afectado al proyecto.
En cuanto a nosotros, debemos hacer una oposición responsable y no caer en el tremendismo. Si el proyecto del Canal logra superar con éxito los estudios sobre el posible impacto ambiental, si se pagase un justo precio por las propiedades afectadas y además se apoya en el proceso de reubicación a las comunidades, si se actúa en todo momento con la transparencia que nuestros pastores reclaman, bienvenido sea el Canal.
En otras palabras, el señor Wang Jing y el Gobierno están en la obligación de convertir este proyecto en un proyecto de nación y no pretender imponer un Canal basado en la represión, en la cárcel y menos aún en la sangre de los nacionales dividiendo y confrontando nuevamente al país.
El autor fue comandante de la Resistencia Nicaragüense.
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