En la reunión de medio año de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), celebrada recientemente en Panamá, la atención principal se centró en la situación de la libertad de prensa en los diversos países de las Américas, entre ellos Nicaragua.
Como señalamos el sábado pasado en el comentario editorial sobre el cincuenta aniversario de Radio Corporación, los tiempos actuales no son buenos para la libertad de prensa en Nicaragua y otros estados de América Latina. Es cierto que aquí la situación no es tan grave como en otros países, por ejemplo Cuba, Venezuela y Ecuador donde se ejerce la censura directa e indirecta, y se castiga a periodistas independientes usando el poder judicial y la ley como instrumentos de represión. Y tampoco como en Honduras o México, donde con frecuencia se asesina a periodistas. Pero en Nicaragua, aunque no se llega a esos extremos como se hacía en tiempos de la dictadura somocista y la dictadura sandinista de los años ochenta, sin embargo se limita y castiga el ejercicio de la libertad de prensa por medio de formas indirectas e incluso sutiles de restricción, pero no por eso menos dañinas.
El presidente de la SIP, Gustavo Mohme, editor del periódico peruano La República, expuso en la inauguración de la asamblea de Panamá que “bajo la excusa de amenazas terroristas, seguridad nacional o de secreto de Estado (los Gobiernos) utilizan sistemas de vigilancia y espionaje para neutralizar al periodismo y sus ciudadanos críticos”. Y precisó Mohme que “esta modalidad reviste particular gravedad en Venezuela, donde se están perdiendo vidas inocentes y se ha privado de libertad a líderes de oposición”. 350 casos de censura a la labor de los medios de comunicación de Venezuela fueron registrados el año pasado, según se denunció en la asamblea de la SIP. Por otro lado, ocho periodistas fueron asesinados en los últimos seis meses en Colombia, Honduras, México, Paraguay y Perú, y centenares de agresiones físicas y acusaciones judiciales se perpetraron contra reporteros y empresas de comunicación de otros países.
En Ecuador el régimen autoritario de Rafael Correa hizo aprobar en 2013 una Ley Orgánica de Comunicación (LOC) y creó una Superintendencia de la Información y Comunicación (Supercom), mediante las cuales ha cerrado varias estaciones de radio y se ha aplicado severas sanciones a medios de comunicación, redactores y caricaturistas de periódicos. Y en Cuba, “ni siquiera el acercamiento entre EE. UU. y Cuba mejoró la situación de la prensa; el año último se produjeron miles de detenciones breves de periodistas y críticos”, informó la periodista cubana independiente Yoani Sánchez, quien es vicepresidenta regional por Cuba de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP.
Sobre Nicaragua, en la asamblea de la SIP en Panamá se denunció que el Gobierno autoritario de Daniel Ortega controla la opinión pública mediante la concentración de medios electrónicos de comunicación, prohíbe dar publicidad a los medios de comunicación no oficialistas, no permite a los periodistas independientes dar cobertura a los actos oficiales y viola descaradamente la Ley de Acceso a la Información Pública, entre otros abusos.