Con Noel Rojas el tiempo avanza, el cuerpo se arruga, pero la calidad se mantuvo para cumplir el sueño que parecía una ilusión. El matagalpino de 45 años aterrizó a su imparable número 1,000.
Una línea sobre la primera base estalló el corazón del pelotero, que tocó la almohadilla, miró hacia el cielo y los ojos brillaron sin sombras de dudas. 27 años de carrera habían culminado de esa manera, su meta de este año se había consumado.
Henry Bustos, lanzador rivense oponente de Rojas, pensó que lo tenía acorralado. Con cuenta de 2-2, lanzó una recta en la esquina de afuera, la reacción de la experiencia hizo que Rojas empujara el bate hacia banda contraria.
“Estaba un poco presionado, ansioso porque ya me había ponchado en mi primer turno. Me salió el batazo y el resto es historia, llegué a los mil. Todos me felicitaron y me sentía orgulloso por la gente que me apoyaba en Matagalpa”, declaró Rojas cargado de emotividad.
“Para mi eso de llegar al hit mil estaba en las nubes. Después pasé como una hora porque todos se tomaban fotos conmigo”, señaló Rojas.
El hombre que es el número 52 en llegar a esa cifra, aumentó al hit 1001 en el segundo partido de la jornada con un doble y dice que no sabe si seguirá con el equipo. “Estoy rindiendo, pero dependerá de la directiva si continúo”, señaló Rojas, quien no abandona su finca y la caza de venado, pero su roble aún ruge.