Raquel Tibol (Argentina 14 feb. 1923 +México 22 feb. 2015), nacionalizada mexicana falleció recientemente. Una pérdida lamentable para artistas, personas interesadas en aprender a informarse debidamente sobre estética honesta, de nuestra América y el mundo. Deja la obra escrita más extensa del arte mexicano: 40 libros publicados a través de una larga vida de entrega, investigación y conocimientos. Sin duda una de las más importantes conocedoras del quehacer artístico continental.
Exigente, valiente. Historiadora, ensayista, invitada a congresos internacionales, jurado de concursos. Reconocida y premiada por importantes instituciones culturales, no solamente en México, sino en Europa, Estados Unidos y Japón entre otros.
Tibol detestó la mediocridad que denunciaba con argumentos contundentes. Su carrera empezó desde muy joven trabajando como secretaria de Diego Rivera. Entre sus grandes aciertos está la publicación del primer libro crítico sobre Frida Kahlo.
En mi trabajo diplomático en México a principios de los ochenta, fue la primera persona junto a Arnold Belkin, canadiense mexicano de izquierda, a quienes mostré una serie de diapositivas de la mejor pintura nicaragüense. De inmediato Raquel se entusiasmó y sugirió una exposición en un museo.
“Los mexicanos deben conocer la excelente pintura de Nicaragua”, agregó.
A partir de entonces entablamos una espléndida amistad que duró toda la vida. Viajó varias veces a Nicaragua, mujer de las izquierdas quiso conocer el comienzo de la revolución del 79.
Invitada como jurado a la Primera Bienal Ortiz Gurdián, me concedió el honor de solicitarme una crítica sobre el evento, lamentablemente no fue del agrado de los organizadores. Me consolé con sus palabras: “Si no hubieras escrito es como si no hubiera pasado nada”. Tengo que agradecerle haber creído en mis modestos conocimientos.
En uno de sus últimos o quizás el último de sus libros destacados: Nuevo Realismo y Postvanguardia en las Américas . Tres ediciones en 2003: Plaza Janés, Grijalba, México, Grupo Editorial Ramdom House Mondadori, S.L. Barcelona, España, Raquel escribe una serie de ensayos sobre destacados pintores latinoamericanos y estadounidenses. A la luz de enfoques actuales aparecen los famosos e inevitables muralistas mexicanos: Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y quizás el más grande de todos José Clemente Orozco. Cuevas, el extraordinario Rufino Tamayo cuya obra y maestría colorística es considerada propia del pintor contemporáneo mexicano universal. Reflexivas opiniones del arte mundial: Picasso, Braque, De Chirico, Matisse
Incluye un amplio ensayo sobre el reconocido Armando Morales: “La inexpugnable introversión del artista”. Con amplia información sobre su aporte al desnudo femenino. Memorias del lago Xolotlán, bañistas, oleajes. Intrincadas selvas cubiertas profusamente de vegetación, árboles anteriores al despale indiscriminado.
Destaca a otro importante pintor nicaragüense: El Riguroso Proyecto Estético de Alejandro Aróstegui. Su obra regeneradora de escombros, collages de latas desechadas, análisis de su modernidad y profundización en paisajes y mesas que recogen objetos con sentido ecológico. Opositor a la dictadura somocista, desde el Grupo Praxis.
Raquel escribió en el catálogo de la exposición personal de Orlando Sobalvarro realizada en el Museo Carrillo Gil de México. Habla sobre la mágica presencia del búho, la delicadeza del colorido y sus cambios temáticos alusivos a la revolución.
En su libro mencionado: Nuevo Realismo pintores nuestros junto a grandes artistas internacionales: Matta, Botero, Tamayo, nos llena de orgullo y convicción sobre el conocimiento de nuestros pintores.
Siempre tendré un profundo agradecimiento a sus enseñanzas, consejos y apoyo. Quizás el más importante de todos fue la información que nos proporcionó en México:
“Acabo de regresar de Nicaragua, les advierto que pude escuchar en un congreso decir a los gobernantes que ustedes pertenecen a la CIA, deben cuidar sus vidas”.
A nuestro regreso al país huimos hacia Costa Rica con nuestro pequeño hijo de cinco años.
Gracias Raquel Tibol.
La autora es escritora nicaragüense.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A