La Patrulla de Caminos de Missouri y la Policía del condado de San Luis recorrían las calles de Ferguson para velar por la seguridad ante la posibilidad de que las protestas continuaran ayer. LA PRENSA/ EFE/ TANNEN MAURY

Aumenta tensión racial en Estados Unidos

El tiroteo contra dos policías en Ferguson (Missouri) acentuó ayer las tensiones raciales que vive Estados Unidos desde la muerte en agosto de Michael Brown, un joven negro desarmado a manos del agente blanco, Darren Wilson.

El tiroteo contra dos policías en Ferguson (Missouri) acentuó ayer las tensiones raciales que vive Estados Unidos desde la muerte en agosto de Michael Brown, un joven negro desarmado a manos del agente blanco, Darren Wilson.

“Emboscada” es la palabra que utilizaron para describir el inesperado ataque cometido ayer en la madrugada contra los dos policías, ya dados de alta, tanto el fiscal general del país, Eric Holder, como el jefe de la Policía del condado de San Luis, John Belmar, quien en una rueda de prensa afirmó: “Estamos muy cerca de lo que ocurrió en Nueva York. Podríamos haber enterrado a dos oficiales de Policía esta noche”.

La Policía de este condado, donde está Ferguson, registró viviendas e interrogó a testigos, aunque no ha encontrado a los responsables de los disparos que, al parecer, utilizaron un arma pequeña para herir de gravedad a los agentes.

En la mañana, efectivos del cuerpo policial ataviados con cascos, chalecos y escudos se subieron al tejado de una vivienda cerca del Departamento de Policía de Ferguson y golpearon el techo con una pala para tratar de acceder al interior del inmueble, según imágenes difundidas por los medios.

Aún se desconocen los detalles de lo ocurrido, aunque, en un video publicado en YouTube, se ve correr frente a la comisaría de Policía de Ferguson, donde fueron heridos los agentes, a decenas de manifestantes. En el video se puede oír disparos, gritos y se escucha una voz que dice: “Hay fuego y han alcanzado a policías. ¿Viene de la colina?”

Las tensiones que se desataron en 2014 en Nueva York tras la muerte a manos de un policía blanco de otro afroamericano, Eric Garner, desembocaron en el asesinato a sangre fía de dos agentes y abrieron el debate sobre la seguridad de los agentes.

MEDIDAS

Las autoridades han tratado de calmar los ánimos y convertir el suceso en un punto de inflexión que permita reconstruir las relaciones rotas entre la población y la Policía, a la que los afroamericanos acusan de abusos y uso excesivo de la fuerza.

“Condeno de forma inequívoca estos repugnantes ataques”, dijo en una rueda de prensa Eric Holder, también secretario de Justicia, cuyo departamento ha llevado a cabo una exhaustiva investigación sobre el comportamiento de la Policía de Ferguson.

Las conclusiones de la investigación ponían de relieve el comportamiento racista de la Policía y la Justicia, que utilizaban la fuerza de manera excesiva y como elemento recaudatorio. Entonces, Holder advirtió de que utilizaría toda su autoridad para reformar el Departamento de Policía de la ciudad y, desde entonces, se han sucedido las dimisiones de altos cargos, la última la de ayer, del jefe del Departamento de Policía, Thomas Jackson.

Para restaurar los lazos rotos entre agentes y minorías en el país, Holder anunció ayer la implantación de un programa piloto en seis ciudades que “se colocarán a la vanguardia para hacer frente a cuestiones urgentes en todo el país”.

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