A los 42 años, la mayoría de los jugadores ya se ha retirado. Unos pocos se resisten a salir y sobreviven con roles secundarios. Y solo algunos, excepcionales, persisten en niveles estelares.
A este último grupo pertenece Juan Oviedo, veterano artillero de indiscutible protagonismo en los Dantos y en la Liga, al extremo de ser líder de los bateadores con .526 (57-30) y acumular 15 remolques con dos jonrones.
Que Oviedo batee bien no es lo sorprendente. Es que lo siga haciendo a su edad (42 años). Juan se ha vuelto un mejor bateador con el paso del tiempo. Más paciente y disciplinado, pero siempre agresivo y muy certero.
Oviedo debutó en Primera División en 1994 con .261 en su promedio. Un año después acumuló .213 y quedó fuera del Chinandega. Y ahí comenzó un peregrinaje que lo llevó por todos los equipos de la Liga y se hizo difícil.
Es más, Oviedo nunca había jugado tres campañas de forma sucesiva en un equipo, sino hasta ahora que está en los Dantos y no sé si sea por el trato, pero además, las reglas de la Liga le impiden moverse de acuerdo con su ritmo usual.
Debutó en Chinandega en 1994, pero en 1996 estaba en Carazo, en 1997 en Rivas, en 1998 en el San Fernando, en 1999 en Matagalpa, en 2001 en Estelí, en 2002 en el Bóer y en 2003 volvió a Rivas.
Y los cambios no han parado, lo mismo que su buen rendimiento, al extremo de acumular 11 campañas sobre .300 y hasta una sobre .400 (.420) que lo llevó al título de bateo en 2009 con Estelí.
A cualquier edad hacer lo que Juan hace es admirable. Pero hacerlo a los 42 años es realmente asombroso. ¿Y cuándo te vas a retirar? Le pregunté hace unos días. “Cuando ya no batee .300”, respondió al instante.
Por lo visto, eso no parece cercano. Juan brilla en todo su esplendor, a pesar de que debería estar en el crepúsculo.
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