A los dos años del fallecimiento del impulsor de la revolución bolivariana, Hugo Chávez, y con Venezuela sumida en un clima de crispación, el gobierno de Nicolás Maduro se enfrenta a la crítica de haber mermado el capital heredado de su padre político.
La caída de los precios internacionales del petróleo, principal fuente de ingresos del país, endureció el panorama de la Venezuela de Maduro, que ha tenido que ajustar sus políticas de inversión a los ingresos de un barril de petróleo muy distantes de los 103 dólares que promediaba en 2012.
Corrientes críticas dentro del propio chavismo y que mantienen la figura del líder fallecido intacta, trasladan la responsabilidad de la situación del país a Maduro, a quien acusan de separarse del proyecto revolucionario.
El analista Nicmer Evans, un chavista crítico con el gobierno del actual mandatario, afirma que Maduro, a quien reconoce como “un buen político”, desgastó la base política dejada por Chávez.
Evans asegura que Maduro vive “una verdadera crisis de gobierno en cuanto a las razones por las que fue electo, que fue continuar el gobierno de Chávez”.
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La muerte del carismático líder venezolano por un cáncer contra el que batalló por casi veinte meses, el 5 de marzo de 2013, dejó la carga de su “legado” y el listado de sus adversarios en manos de Maduro, quien se hizo con la Presidencia por un escaso margen electoral.
Maduro no ha podido desde entonces ni mejorar el desempeño económico del país ni igualar los niveles de popularidad de su antecesor.
Las encuestadoras Hinterlaces y Datanálisis ubican la aprobación de la gestión de Maduro entre el veinte y el treinta por ciento.
“Nunca el presidente Maduro fue equivalente en términos de conexión a lo que era Chávez, ni siquiera en el momento que arranca su gobierno”, indicó el director de la firma Datanálisis, Luis Vicente León.
La situación económica del país petrolero, que cerró el 2014 técnicamente en recesión, con una inflación por encima del 65 por ciento, una crisis de escasez y fuertemente afectado por la caída de los precios del petróleo, ha minado la popularidad de Maduro.
El 2012, último año de gobierno de Chávez, Venezuela concluyó un ejercicio económico con una inflación anualizada del 20.1 por ciento y la escasez por encima del 11 por ciento.
Estos números se han casi triplicado bajo la gestión de su heredero durante sus dos años de gestión luego de cerrar el 2014, el último año del que se tienen datos oficiales, con una inflación del 68.5 por ciento y la escasez por encima del 29 por ciento.
“Es evidente que el país ha tenido un proceso de deterioro que afecta notablemente la conexión del chavismo y del presidente Maduro”, consideró León.
Sin embargo, el director de Datanálisis estima que los niveles de popularidad de Maduro aún deben considerarse como importantes si se toma en cuenta la situación económica del país que cerró el 2014 en recesión y con la inflación más alta de la región.
“Con la magnitud de crisis que el país tiene, imaginarse que una cuarta parte todavía se siente o se autodefine chavista, sigue siendo una popularidad relevante”, añadió León.
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