Cuando Jonathan Loáisiga presentó credenciales en Primera División, no tardó en abrir muchos ojos. Su enorme estructura física, sugirió una llamativa violencia ofensiva, a pesar de que aún estaba en etapa de construcción.
“He vivido una situación muy precaria en la que gracias al trabajo de mi esposa hemos comido. Pero a mis 25 años no me he dado por vencido y estoy rehabilitándome para regresar el otro año, si Dios quiere. Esa es mi meta”, asegura.
Diario hace su rehabilitación en el Estadio Denis Martínez y a partir de junio entrenará sin restricciones. Por ahora lucha contra el peso.
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“Ese sí es bateador”, dijo en aquel instante Jorge Avellán. “Va a ser el nuevo bambino de nuestro beisbol”, agregó Diego Sandino, en aquel entonces, “as” del Bóer.
Loáisiga registró .308 como novato en el 2010. Metió un jonrón y remolcó 23 carreras, funcionando como uno de los menores del Bóer. Al año siguiente, el promedio bajó a .270, pero disparó diez jonrones con 52 empujadas.
Ese desempeño, como bateador designado, retrató su futuro. No iba a desarrollarse como receptor por su rigidez física y su guante no era seguro en primera. Pero un bate así tenía que estar en el line up diario.
En 2011 mejoró a .285, pero bajó a cinco jonrones y 21 empujadas. Sus rodillas comenzaban a flaquear. Debió descansar y al final cerró el 2012 con .367 de average.
“Una noche jugando con León, en el 2011 en la Profesional, tuve un esguince. Se me dio reposo y me sentí bien, pero de vuelta al Bóer para el Pomares 2012 tuve un dolor intenso en un corring y no pude reponerme”, dice Loáisiga.
Esa vez, jugando ante Matagalpa, disparó doble y Luis López siguió con sencillo, pero mientras doblaba hacia home, fue parado en tercera y ese frenazo le provocó un calvario del cual aún no escapa.
“Ese día sufrí una ruptura en el ligamento cruzado anterior, pero no lo sabía. Incluso se me hizo una cirugía en Estelí y el procedimiento fue errático. Desde entonces he estado tratando de recuperarme y he vivido un martirio”, asegura.
Loáisiga quedó fuera del Bóer y debió realizar sus propias gestiones para operarse. Y tras la fallida operación inicial, se le practicó una segunda en noviembre del año pasado y asegura que se siente bien y que volverá a jugar beisbol.
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