La semana pasada varios obispos católicos se pronunciaron en defensa de la libertad de expresión y de la pluralidad de medios de comunicación.
En referencia al acaparamiento de medios de comunicación que cierra o reduce los espacios democráticos, el obispo de la Diócesis de Estelí, monseñor Abelardo Mata, expresó que “siempre es saludable la voz crítica para que haya un sano ejercicio de la autoridad y para mantener un diálogo con los diferentes sectores del país”.
En igual sentido se pronunció el obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, quien es el responsable del Área de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal de Nicaragua. “Hay fuertes poderes que por un lado tienen la propiedad de muchos medios de comunicación y por otro lado podría estarse condicionando la política de esos mismos medios”, declaró el prelado católico. Y en esa misma dirección se expresó el obispo emérito de Granada, monseñor Bernardo Hombach.
También monseñor Silvio Fonseca, quien no es obispo pero desempeña una función eclesial muy importante como vicario de Familia y Vida de la Arquidiócesis de Managua, habló sobre este tema primordial. “Que el Gobierno esté controlando medios de comunicación es un zarpazo a la democracia”, dijo monseñor Fonseca y agregó que “en un sistema democrático se oyen todas las opiniones. Aquí (en Nicaragua) se percibe de que esas opiniones disidentes se están silenciando con ese monopolio de los medios de comunicación; aquí parece que vamos a regresar a un periodismo de catacumba, porque a medida que se van cerrando los espacios se va a venir una situación de que vas a hablar desde la clandestinidad”.
Esta posición de la Iglesia católica es consistente y sostenida. En el documento que la Conferencia Episcopal presentó a Daniel Ortega el 21 de mayo del año pasado, titulado En búsqueda de nuevos horizontes para una Nicaragua mejor, los obispos plantearon lo siguiente:
“Nos preocupa que no se privilegie de parte del Gobierno y, muchas veces, no se respete el derecho a la libertad de expresión, debido tanto al crecimiento del monopolio de los medios de comunicación social de parte de grupos que no favorecen la pluralidad de la información, como de la discriminación de un gran sector de medios de comunicación social y de profesionales de la información. Proponemos al Gobierno que promueva y practique una irrestricta libertad de expresión en concordancia con los preceptos constitucionales y leyes de la nación. Igualmente es preocupante la falta de acceso a la información pública, pese a que existe una ley específica y la misma Constitución lo establece con claridad. La población tiene derecho a conocer con absoluta transparencia todo lo concerniente a la gestión pública”.
El documento de los obispos sigue sin merecer la respuesta de Daniel Ortega. O más bien dicho, la respuesta ha sido aumentar la cantidad de medios de comunicación monopolizados y bloquear más estrictamente el libre acceso a la información gubernamental. Pero hay que seguir en la lucha. Tenemos la seguridad y la confianza de que la Iglesia católica no la va a abandonar.