Detenido porque violaba a dos niñas

En una finca cafetalera del departamento de Jinotega fue detenido Julio César Altamirano Flores, quien era buscado por presuntas violaciones reiteradas a dos niñas en el municipio matagalpino El Tuma-La Dalia y por un homicidio de vieja data en Waslala, este último en la Región Autónoma del Caribe Norte.

En una finca cafetalera del departamento de Jinotega fue detenido Julio César Altamirano Flores, quien era buscado por presuntas violaciones reiteradas a dos niñas en el municipio matagalpino El Tuma-La Dalia y por un homicidio de vieja data en Waslala, este último en la Región Autónoma del Caribe Norte.

Altamirano, de 38 años, fue trasladado este fin de semana a las celdas policiales de Matagalpa y el Ministerio Público presentaría la acusación contra él como presunto violador de “Eva”, una niña de 11 años, quien en septiembre de 2014 se convirtió en madre.

OTRA MENOR VIOLADA

Sin embargo, Altamirano también habría sometido a reiteradas violaciones a “Flor”, la hermana mayor de “Eva”, cuando las niñas vivían con su abuela materna.

“María”, la madre de las niñas, era soltera y para mantenerlas debía trabajar en una hacienda cercana, donde conoció a su actual pareja.

“Cuando me hice del papá de las niñas más chiquitas, mi mamá me las quitó (a “Flor” y “Eva”) porque me dijo: ‘No pueden andar con vos, porque no es lo mismo que estén con un padrastro a que yo las tenga’. Creí que iban a estar bien porque, como es la abuela, nunca pensé que les pasaría algo malo”, contó “María” en un artículo publicado por LA PRENSA el 20 de septiembre de 2014.

ABUELA NO LA APOYÓ

“Flor”, quien ahora vive en una comunidad rural del municipio de Matagalpa, dice que ella tenía 9 años cuando Altamirano presuntamente empezó a violarla y que dos años después tuvo que escaparse de la casa de su abuela materna.

Sin embargo, su abuela la tildaba de “ganchona”, acusándola de “ofrecérsele” a Altamirano, por lo que “Flor” evitó contar lo ocurrido en esos dos años, aunque sabía que “Eva”, su hermanita menor, quedaría sin compañía en aquella casa.

“María”, desconociendo lo que había pasado con su hija mayor, el 30 de mayo de 2014 fue a visitar a “Eva”, enterándose de que la niña estaba embarazada, por lo que denunció el caso ante la Comisaría de la Mujer y la Niñez en El Tuma-La Dalia.

Desde entonces, Altamirano andaba huyendo. Mientras tanto, el 8 de septiembre de 2014, mediante cesárea en el hospital de Matagalpa, “Eva” trajo al mundo a un niño que pesó seis libras y media.

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