[doap_box title=»Lo prometido» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Entre lo prometido por el general Julio César Avilés está: que desde el sistema de seguridad aportará a la estabilidad, a la tranquilidad y seguridad de fronteras, puertos, aeropuertos, litorales y zonas rurales. Así como en la lucha contra el narcotráfico y crimen organizado.
“Haremos todo para asegurar el mayor tesoro de los nicaragüenses: la paz”, declaró Avilés, quien anunció que buscarán medios que aseguren las misiones tanto de la Fuerza Naval como de la Fuerza Aérea.[/doap_box]
La continuidad como comandante en jefe del Ejército de Nicaragua, del general Julio César Avilés, fue considerada por algunos sectores como la pérdida de la institucionalidad para convertirse en una guardia al servicio de la familia del presidente inconstitucional Daniel Ortega.
Avilés recibió el bastón de mando de manos de Ortega, en un acto en la Plaza de la Revolución al que medios independientes como LA PRENSA no tuvieron acceso.
Al recibir el bastón Avilés dijo que el mismo será, para servirle a Nicaragua con patriotismo y libertad. Prometió trabajar apegado a lo que manda la Constitución Política y subordinado a la autoridad civil. Pero el teniente coronel en retiro Irvin Dávila lo calificó como el cambio de mano del bastón de mando del Ejército, por medio del cual Avilés repetirá en el cargo por cinco años más.
Es la instrumentalización del Ejército y la pérdida total del profesionalismo del Ejército, para convertirse en una guardia al servicio de Ortega y su familia, expresó Dávila.
PREPARARON CONDICIONES PARA EL CONTINUISMO
La permanencia en el cargo de Avilés se preparó con las reformas al Código Militar al cambiar el artículo 8, en el que se establece que el cargo será por un período de cinco años. Pero eliminaron que el comandante en jefe del Ejército no podrá ser reelegido.
Junto con esto se dio el retiro del entonces jefe del Estado Mayor del Ejército, mayor general Óscar Balladares, quien fue reemplazado por el ahora mayor general Óscar Mojica.
Durante su intervención, Avilés recordó el asesinato del general Augusto C. Sandino y reiteró que siempre serán leales a su legado histórico.
OPROBIO CLARÍSIMO
Pero Azahálea Solís, dirigente del Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM), criticó que su continuidad en el cargo como jefe del Ejército, representa el oprobio clarísimo de la dictadura contra la memoria de Sandino.
Considera que Avilés es parte del nuevo asesinato de Sandino, porque lo que ocurre hoy es la negación de lo que significa el levantamiento de la lucha de Sandino.
Y aunque Avilés enfatizó en que esa institución es apartidista, apolítica y no deliberante, la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, estimó que su repetición en el cargo es una muestra más cómo el presidente (inconstitucional) de la República se ha apoderado y ha desnaturalizado completamente las instituciones principales que garantizan la seguridad del país.
ENTIERRO PÚBLICO DELA INSTITUCIONALIDAD
Prácticamente es el entierro público de la institucionalidad del Ejército, afirmó Núñez.
Para el militar en retiro Roberto Samcam, es un apañamiento que se están haciendo Ejército y Presidencia. Y recordó que en 2012 en un pronunciamiento de un grupo de militares en retiro, el cual integra, habían advertido la acelerada cooptación de la Policía Nacional y del Ejército.
Exactamente lo que vimos con el somocismo, que la Guardia apañaba al somocismo, era cómplice de todos los desmanes y tropelías del somocismo; a cambio el somocismo le garantizaba beneficios económicos, institucionales y personales, sostuvo Samcam.
Avilés le prometió a Ortega que harán lo posible para apoyar la seguridad a proyectos que calificó de estratégicos, como el Gran Canal, Tumarín, aeropuertos y carreteras que, según dijo, son rutas claras al desarrollo nacional.
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