Un grupo de congresistas demócratas de Estados Unidos, encabezados por la líder de ese partido en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, concluyó ayer una visita a Cuba en la que abogó por el fin del embargo como uno de los pasos para establecer una relación madura y abierta a todo tipo de discusiones, incluidos los derechos humanos y civiles.
Coincidieron en la necesidad de “acelerar” el proceso para normalizar los vínculos diplomáticos entre EE. UU. y Cuba, para que lo que consideraron prioritario se acuerde en la apertura de las respectivas embajadas en la ronda de negociaciones el 27 de febrero en Washington.
El legislador Jim McGovern reconoció que para la apertura de embajadas es necesario que Estados Unidos se comprometa a retirar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo y solucione los problemas bancarios de la legación cubana en Washington, causados por la política de embargo.
Pelosi hizo hincapié en la necesidad de iniciar cuanto antes un debate profundo en el Congreso sobre el levantamiento del embargo, lo que cuenta con un “fuerte apoyo” de representantes demócratas y republicanos.
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