En la lucha contra el extremismo violento, el presidente Barack Obama ha argumentado que Estados Unidos tiene algo de que carece Europa: una larga tradición de acoger a sus inmigrantes, incluso a los musulmanes.
En momentos en que el grupo Estado Islámico se propaga y los terroristas se hacen fuertes en el Medio Oriente y Africa, Obama ha procurado aprovechar la reunión cumbre de esta semana en la Casa Blanca sobre extremismo violento para exhortar al mundo a ampliar su respuesta mucho más allá de la intervención militar.
Los ataques aéreos estadounidenses han logrado arrebatar algunas de las conquistas de los extremistas en Irak y Siria, pero no hacen frente a las ideologías extremistas de grupos violentos como el Estado Islámico, al-Shabab y Boko Haram.
En la sesión de clausura en el Departamento de Estado, Obama exhortó a los delegados de 65 naciones a «enfrentar la ideología distorsionada» que alientan los grupos terroristas, particularmente sus esfuerzos por usar el Islam para justificar la violencia.
«Estos terroristas están desesperados por adquirir legitimidad y todos tenemos la responsabilidad de refutar la noción de que grupos como el Estado Islámico representan de algún modo el islam, porque esa es una falsedad que ventila la narrativa terrorista», afirmó el presidente.
Obama exhortó a las naciones árabes en particular a tomar medidas para aplacar la violencia sectaria e impulsar las oportunidades económicas y educativas que proporcionen alternativas a los jóvenes en vez de aliarse a grupos terroristas.
Pero incluso en Estados Unidos, no todos los musulmanes se sienten miembros plenos de la sociedad y los expertos en seguridad advirtieron que no se debe pensar que Estados Unidos es inmune a quienes buscan reclutar y radicalizar.
Desde los atentados terroristas del 2011, Estados Unidos se ha librado de ataques como los que conmovieron ciudades de Dinamarca, Bélgica y Francia a causa de interpretaciones radicales del Islam.
Obama urgió, además, a poner fin a los conflictos y luchas sectarias, de las que dijo que son un «imán» para los terroristas, y abogó por que haya «más voces de tolerancia y paz», especialmente en internet.
Obama reiteró la importancia de erradicar la «mentira» de que EE.UU. y Occidente están «en guerra con el islam».
Según Obama, en la lucha global contra los extremistas es clave abordar los «agravios» políticos y económicos que llevan a que especialmente los jóvenes se sientan «atrapados» en comunidades pobres, lo que les convierte en el blanco perfecto para ser reclutados por grupos radicales.
Proponen emprender una “nueva guerra contra un nuevo enemigo”
El jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry, propondrá a los representantes de unos 60 países reunidos en una cumbre en Washington que elaboren un plan de acción mundial para «una nueva guerra contra un nuevo enemigo», el extremismo violento.
El presidente Barack Obama y Kerry reciben en el departamento de Estado al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, a los ministros del Interior francés y británico, Bernard Cazeneuve y Theresa May, y a otras decenas de altos funcionarios, en el marco del tercer y último día de una cumbre cuyo significación aumentó tras los atentados de París y Copenhague.
«A lo largo de toda nuestra historia, enfrentamos amenazas de agresión, de genocidio, de caos y dictaduras. «Hoy se nos pide emprender «una nueva guerra contra un nuevo enemigo», dijo Kerry en una columna de opinión en The Wall Street Journal en la que nunca mencionó al grupo Estado Islámico (EI) ni hizo referencia al «extremismo islamista».
El presidente Obama había asegurado el miércoles que Estados Unidos no estaba «en guerra con el islam (sino) en guerra contra gente que ha pervertido al islam».
«El ascenso del extremismo violento representa el primer desafío para la juventud del siglo XXI», insistió el secretario de Estado, para quien la lucha contra el EI y otras organizaciones radicales armados constituye «el combate fundamental de nuestra generación».
Analistas sostienen que cerca de unos 20,000 combatientes extranjeros se sumaron en años recientes a los grupos extremistas en Siria e Irak –4.000 de los cuales provenientes de Europa occidental.
«No tiene precedentes», advirtió John Kerry, quien señaló que esa cifra equivalía al número de yihadistas que habían ido «a combatir en Afganistán en los años 80 (…) a lo largo de una década».
Por su parte, Ban aseguró que «el surgimiento de una nueva generación de grupos terroristas como Daech (acrónimo árabe del EI) y (el grupo islamista nigeriano) Boko Haram representa una grave amenaza para la paz y la seguridad mundial».
Pero al margen de la constatación, «tenemos que reunirnos para interrogarnos sobre nuestra estrategia», dijo el secretario de Estado al abrir los debates de este jueves.
Seis meses después de la creación de una coalición internacional de unos sesenta países contra el EI –que esencialmente realiza bombardeos aéreos contra posiciones del EI en Siria e Irak–, «la cumbre deberá ampliar el diálogo internacional y (…) adoptar un programa de acción contra el extremismo violento», insistió.
«La sola fuerza militar no garantizará la victoria», advirtió este gran escéptico del intervencionismo militar a cualquier precio. «A largo plazo, esta guerra no será ganada sino recurrimos a un arsenal más amplio y creativo», reclamó Kerry.
El tema de la primera sesión fue por qué tantos jóvenes se estaban uniendo a Al Qaida y el EI, dijo el secretario de Estado, «porque no se puede derrotar aquello que no se comprende».
Nada garantiza, sin embargo, que la comunidad internacional reunida en Washington logrará elaborar este jueves el «plan de acción» concreto que quiere Estados Unidos.
Ban, quien denunció la «estrategia deliberada de choque y terror» emprendida por EI, con sus videos de decapitaciones de rehenes, se comprometió a convocar en los próximos meses una cumbre mundial de dignatarios religiosos para «enviarun potente mensaje de solidaridad y tolerancia».
«El siglo XX se definió por la lucha contra la gran depresión económica, la esclavitud, el fascismo y el totalitarismo. Ahora es nuestro turno», concluyó Kerry, quien prometió que el combate contra el extremismo violento dominaría la próxima asamblea general de las Naciones Unidas en setiembre.