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Víctimas de abusos sexuales de religiosos en América se unieron ayer para exigir al papa Francisco que tome acciones efectivas y someta a la justicia civil a los responsables y encubridores.
Le exigimos al papa que, por lo menos, cumpla lo que está diciendo porque para dar titulares todos somos buenos. ¡Ya basta de titulares!, manifestó en una rueda de prensa en Ciudad de México el chileno Juan Carlos Cruz, víctima de pederastia, confesándose profundamente traicionado por el pontífice.
Unidos en una incipiente red que enlaza a víctimas de Argentina, Chile, Estados Unidos, México, República Dominicana o Perú, las víctimas enviaron una carta a Francisco en la que recalcan que no bastan las palabras, ni los gestos ambiguos y contradictorios que creen que ha expresado públicamente, ya que no generan procesos institucionales hacia la verdad y la justicia.
Solo reformando estructuralmente la institución y sometiendo a las leyes civiles a los clérigos comenzará el final de ese gran holocausto de miles de niñas y niños sacrificados para evitar el escándalo y salvaguardar la imagen y el prestigio de los representantes de la Iglesia católica en el mundo, destaca la misiva.
El papa podría parar esta situación, pero rehúsa tomar acciones al respecto y seguir las recomendaciones que emitió recientemente la ONU, dijo en videoconferencia desde Estados Unidos la presidenta de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual por Sacerdotes (SNAP), Barbara Blaine.
En febrero de 2014, la ONU realizó una inesperada acusación contra el Vaticano por violar la Convención de Derechos del Niño en lo que respecta a abusos sexuales, un informe fuertemente rechazado por la institución.
Las denuncias de miles de abusos sexuales a menores cometidos durante décadas por curas es el más delicado y complejo para la jerarquía de la Iglesia católica, acusada de haber encubierto a curas pedófilos.
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