El analista en temas militares, Roberto Cajina, considera que la Policía y el Ejército Nacional “nunca perdieron su corazoncito rojinegro”, por lo cual opina que su sumisión jurídica y de hecho ante el Gobierno es voluntaria.
Así explica Cajina el hecho de que estas dos instituciones armadas estén exhibiendo sin pudor los colores y símbolos del partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), aunque su naturaleza sea apolítica y apartidaria.
Cajina valoró también que el Ministerio de Defensa que fue apartado de la mediación entre ejecutivo y Ejército en la nueva ley que rige al Ejército, el Código Militar, siempre ha sido un “adorno como institución democrática”, debido al déficit de Nicaragua en la construcción de institucionalidad democrática.
“La intermediación (del Ministerio de Defensa) no es por gusto, no es por crear una burocracia, es simplemente porque es necesario que haya una autoridad, de alto nivel, en este caso un ministerio, que puede ejercer sobre Policía y Ejército un control civil democrático”, expresó Cajina.
Agregó que la ministra de Gobernación, Ana Isabel Morales, en el caso de la Policía, le quedó “andar de apagafuego y de cuidapresos”.
Ver en la versión impresa las páginas: 7 A