Dinamarca continúa en estado de alerta tras abatir e identificar a un joven de 22 años como autor de los atentados de este fin de semana en Copenhague, en los que murieron dos personas y que podrían tener inspiración yihadista.
Aunque la Policía da casi por seguro que el joven actuó solo, continúan las operaciones en varios puntos de la ciudad en busca de pruebas para determinar los movimientos del sospechoso en las ocho horas que transcurrieron entre los dos atentados y las cuatro que pasaron desde que huyó de la sinagoga hasta ser abatido.
Medios daneses informaron de registros y la detención de varios sospechosos en un cibercafé próximo al lugar donde murió el supuesto terrorista.
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La Policía no tiene certeza de los motivos del sospechoso, un joven nacido en Dinamarca que fue identificado por los medios como Omar Abdel Hamid El Hussein, conocido en el ambiente de bandas de delincuentes y con historial de violaciones de las leyes de armas.
Las autoridades danesas han admitido que el joven estaba bajo el radar del servicio de Inteligencia (PET), lo que respalda la teoría del extremismo islámico que apunta la elección de los escenarios: un centro cultural donde había un debate con un artista sueco amenazado por fundamentalistas y una sinagoga.
También se han encontrado las dos armas que supuestamente usó en el doble ataque, aunque falta conocer el resultado de los análisis técnicos para asegurar que fue quien disparó contra el centro cultural donde se celebraba un debate al que asistía el artista sueco Lars Vilks, quien salió ileso, y luego contra una sinagoga.
Vilks, que lleva protección oficial desde que en 2007 retrató a Mahoma como un perro, confesó a la cadena británica ITV el “miedo” que sintió cuando escuchó los disparos, que provocaron la muerte de un cineasta danés e hirieron de levedad a tres agentes.
“Estábamos escuchando una conferencia y de repente llegaron esos sonidos de bang, bang. Al principio parecía irreal, hasta que los guardaespaldas reaccionaron y entendí que se estaba produciendo un ataque”, dijo Vilks.
En el atentado posterior murió un joven de la comunidad judía que custodiaba la entrada a la sinagoga, donde se celebraba una confirmación, mientras dos policías resultaron heridos leves.
Cientos de personas han pasado a lo largo del día delante de la sinagoga y del centro cultural para depositar flores o encender velas en señal de duelo.
El Ministerio de Justicia ha informado que la bandera danesa ondeará hoy a media asta en los edificios oficiales y por la tarde habrá una ceremonia organizada por el Gobierno municipal delante del centro cultural objeto del primer ataque.
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