En una ocasión, Dan Kausler, del Milwaukee Sentinel, habló con David Green, cuando se forjaba como pelotero en las Ligas Menores, y le pidió que enumerara sus debilidades atléticas.
“No tengo”, le dijo Green. La respuesta no dejó de causar cierta sorpresa a Kausler, pero las proyecciones que de David realizaban los expertos disiparon cualquier presunción de jactancia.
De Green se dijo que su brazo se comparaba con el de Roberto Clemente, que fildeaba como Andre Dawson y que podía llegar a batear treinta jonrones y robar treinta bases al año, algo que al final no logró.
Sin embargo, las evaluaciones de su talento lo mostraban como un jugador integral, un tipo con todas las herramientas. Eso me hace concluir, que ha sido el jugador nica más completo.
Aquí se habla con respeto de los atributos de Duncan Campbell, quien vivió su mejor época en los años sesenta. Luego de Ernesto López en los setenta y Juan Cabrera en los ochenta.
Cuando se hace referencia al jugador más completo no necesariamente se habla del mejor jugador. El mejor pelotero de los años ochenta aquí fue Julio Medina. El más completo Cabrera.
En los noventa, mi elección es Freddy García. Un jardinero que podía batear jonrones y robar bases. De hecho se retiró con 129 tablazos y 121 estafas. Y de su guante y brazo, no hay queja.
Después vimos a Justo Rivas, Jimmy González, Ofilio Castro o Renato Morales, con tremendo talento, pero que les hacía falta algo. Por ejemplo, a Rivas velocidad al correr y a Jimmy más poder.
“¿Y el más completo actualmente?”, le pregunté al mánager cubano Germán Mesa, quien condujo a los Gigantes de Rivas en la Liga Profesional. “Ramón Flores”, dijo sin titubeos.
Y luego agregó, “y el que le sigue es Dwight Britton”. En realidad ambos son los jugadores de más talento en el beisbol pinolero, así que será interesante ver quién brilla más en el actual Pomares.
Los dos vienen de buenas campañas con el Rivas en la Profesional y fueron clave en la obtención de la medalla de plata en Veracruz. Y están en la etapa de madurez de sus carreras y de sus vidas.
Quizá lo mejor de ambos está por venir. Tienen todo el material físico para brillar. Solo falta saber si ellos lo desean. De ser así, será un espectáculo verlos.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 B