«La primera hipótesis valedera con la que contamos es el suicidio». Aníbal Fernández, secretario general de la Presidencia, al defender la tesis inicial del Gobierno de que Alberto Nisman se quitó la vida.
El caso sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman, hallado sin vida tras denunciar por encubrimiento terrorista a la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, se vio sacudido ayer por el hallazgo de ADN distinto al suyo en su apartamento de Buenos Aires, por lo que la justicia ordenó un cotejo para identificarlo.
El Gobierno de Argentina sostiene que Diego Lagomarsino es un agente de Antonio “Jaime” Stiuso, poderoso exjefe de los servicios de Inteligencia destituido en diciembre tras revistar 42 años entre los espías y ser estrecho ayudante de Nisman.
El enigmático y temido Stiuso debe declarar ante la fiscal, pero no se halla un sitio seguro dónde hacerlo, según fuentes judiciales.
Nisman tuvo en 2005 el apoyo del presidente Néstor Kirchner, fallecido en 2010, para acusar a los iraníes de estar implicados en el ataque a AMIA.
La decisión implicó desconocer la llamada “pista siria”, que respaldó en los años noventa la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner por considerar que el expresidente Carlos Menem (1989-99) había sufrido con la bomba una represalia de sus antiguos financistas de Damasco que se habrían sentido traicionados.
Menem, descendiente de sirios, fue el único gobernante latinoamericano en enviar dos buques con tropas a la Guerra del Golfo en 1991, cuando el país fue aliado extra OTAN de Estados Unidos.
En 2013, la presidenta acordó con Irán llevar a los acusados al banquillo, pero Nisman y dirigentes de la colectividad judeo-argentina se opusieron al afirmar que Teherán no es confiable.
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La juez Fabiana Palmaghini, a cargo de la causa, notificó en una resolución difundida por el Centro de Información Judicial de la existencia de un segundo perfil genético e invitó a una persona, cuyo nombre fue quitado en la versión publicada del escrito, a presentarse voluntariamente ante el Cuerpo Médico Forense para obtener una muestra genética con la qué cotejar el ADN encontrado.
Fuentes judiciales consultadas por medios locales revelaron que la persona citada por la juez es Diego Lagomarsino, el informático que trabajaba con Nisman e imputado por haberle prestado el arma que acabó con su vida. No se descarta que se amplíe la búsqueda a otras personas, agregaron las fuentes al diario La Nación.
La versión que apunta a Lagomarsino no ha sido confirmada por fuentes judiciales consultadas por Efe, las cuales alegaron que se trata de “una investigación en curso”.
DOS VISITAS
Lagomarsino, según su propio testimonio, visitó dos veces a Nisman en su apartamento la víspera de su muerte, el 18 de enero, cuatro días después de denunciar a Fernández de encubrir a exgobernantes iraníes, entre ellos al expresidente Ali Rafsanjani, de organizar el ataque explosivo de 1994 que dejó 85 muertos y 300 heridos en el edificio de la mutual judía AMIA.
En su segunda visita, el informático recordó haber tomado un café y haber enseñado al fiscal cómo usar el arma antes de dejársela.
“Mi cliente, bajo juramento, ya había declarado que en la segunda visita a Nisman había tomado un café. Ahora se encuentra un ADN distinto a Nisman en una taza de café. Ahora se le llama a mi cliente para saber si su ADN coincide con el encontrado. Es lo lógico. Y confirmaría la veracidad del relato de mi cliente”, expresó Maximiliano Rusconi, abogado de Lagomarsino.
En un primer análisis realizado en la pistola se determinó que solo había ADN de Nisman en el arma, el mismo resultado que arrojó el test de la ropa que llevaba puesta cuando fue encontrado muerto en el baño de su vivienda con un tiro en la sien.
Lagomarsino fue cesado oficialmente ayer como colaborador de la Unidad Fiscal de Investigación por el atentado contra la AMIA, la cual encabezaba Nisman, porque, según el Ministerio Público Fiscal, Lagomarsino no acudió a trabajar en enero, ni en lo que va de febrero.
Sara Garfunkel, madre de Nisman y la primera persona que ingresó en la vivienda tras su muerte, compareció ayer por tercera vez ante la fiscal de la causa, Viviana Fein, pero no trascendieron detalles.
Otra de las novedades de ayer fue que un nuevo estudio microscópico, realizado en la norteña provincia argentina de Salta, confirmó la ausencia de pólvora en las manos de Nisman, en coincidencia con los resultados de una primera prueba realizada en laboratorios de Buenos Aires, según fuentes judiciales citadas por la agencia oficial Télam.
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