Posiblemente los últimos días de su vida unos 17 abuelitos pasarán en el Hogar Horizontes de San Marcos, donde las necesidades para su cuido personal y el mantenimiento del local son muchas, que a pesar de las donaciones que siempre llegan no es suficiente.
Alejandra García, voluntaria en el hogar, asegura que siempre hace falta algo, es por tal razón que cada tres meses se realizan colectas y además se venden manualidades con el objetivo de pagar gastos administrativos, además de los servicios básicos como el agua y la luz.
En el hogar se necesitan pampers, cloro, papel higiénico, asistín, jabón de baño, café, guantes, gasas, jabón de trastos, ropa de cama, entre otras cosas que sirven de mucho a los ancianos, muchos de ellos abandonados por sus familias.
Pero además hay otros gastos extras como la construcción de seis bóvedas en el cementerio de San Marcos, este proyecto cuesta 450 dólares y hasta el momento solo se ha recogido la mitad.
“Cuando muere un abuelito la mayoría de las veces, quien asume los gastos es el asilo, hay que andar pidiendo ayuda para poder comprar la caja y el lote en el cementerio, todo eso son gastos que salen de repente”, expresó García.
VIVEN DE LIMOSNAS
El Hogar Horizontes surgió hace diez años por el apoyo del hermanamiento de Helmond-Holanda, desde entonces los administradores del centro “hacen de tripas corazones” puesto que mensualmente necesitan aproximadamente cincuenta mil córdobas, que casi nunca se logran recaudar.
Desde que fue fundado este centro han fallecido 22 abuelitos, la mayoría padece de enfermedades crónicas como artritis, diabetes, hipertensión y aunque cuentan con el apoyo del centro de salud, las medicinas que usan son caras y a veces el asilo no las puede costear.
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