Languidece. Entre el ropaje de sábanas blancas posa su cabeza con su blanquecino cabello y su cuerpecito contraído en una cama que la ha acurrucado durante los últimos tres años.
El próximo 3 de abril la maestra Lolita, quien formó a varias generaciones de chontaleños, cumplirá 94 años. [/doap_box]
Su vida se va apagando a sus casi 94 años, pero hay algo que nos hace recordar a la maestra de ayer. Su ademán de manos y su dedo sentenciero que bastaba levantarlo para imponer disciplina entre los estudiantes.
Ella es la niña Lolita (Dolores) Pérez Castrillo, la veterana educadora de generaciones que consagró su vida a la educación. No tuvo hijos, pero en su escasa lucidez dice que fueron tantos hijos a quienes dedicó su formación. Entre ellos menciona al presidente Daniel Ortega y su hermano Humberto. Eran obedientes, buenos muchachos, describe.
El pasado 27 de enero, Juigalpa cumplió 150 años de su fundación y 136 de ser la cabecera departamental de Chontales y la niña Lolita rememora escuetamente parte de esa historia de aquel pueblo de indios y ladinos que vivían en 34 ranchos con unas mil personas al cuido de 83 haciendas de ganado, hasta llegar a ser ahora una gran ciudad de aproximadamente cien mil habitantes.
MUY POCAS VISITAS
Muy pocos visitan a la niña Lolita en su antigua casona de las escasas que quedan al estilo colonial.
Quienes la recuerdan hablan de la estricta disciplina y los valores que inculcó a varias generaciones al desempeñarse como inspectora.
Recuerda solo haber recibido distinción del Clan Intelectual de Chontales.
Su voz se va apagando lentamente mientras escudriña en su memoria algunos pasajes de la Juigalpa de ayer.
MEMORIA DE PERSONAJES
A pesar de su estado de salud, la memoria de la maestra Lolita es privilegiada. En sus recuerdos se pasean grandes personajes de la historia de Juigalpa. Muchos han fallecido, pero otros aún sobreviven.
Recuerda a Josefa Toledo de Aguerri, Mujer de las Américas, como su maestra digna y ejemplar que le dio nombre a Chontales. También recuerda a quien considera el mejor alcalde, Isaac Deleo (Chaco). Él hizo mucho progreso, asegura. Chaco era un conservador que, según el profesor Juan Sánchez, en un solo período hizo tantas obras que ningún alcalde ha podido hacer, haciendo cumplir su lema: Dios bendiga el alma del funcionario honesto.
La niña Lolita recuerda también al músico, maestro y poeta Gregorio Aguilar Barea (q.e.p.d.), fundador del museo que lleva su nombre.
Asimismo al poeta y maestro Guillermo Rothschuh Tablada quien, según la niña Lolita, desarrolló con una nueva visión la educación en el Instituto Nacional Josefa Toledo de Aguerri. A la vez trae consigo a otras familias que han tejido la historia de Juigalpa: Los Castilla, Solís, Bendaña, Báez, Castrillo, Cruz, Miranda, entre otros.
¡Ah! aquella época era mejor, la palabra era ley, dice la maestra Lolita sobre la forma en que se gobernaba en el pasado.

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