Roberto González tiene historia por estar al frente de decenas de protestas en el país en los años noventa. Así fue como un día se ganó el título de “sindicalista radical”.
Pero las críticas no tardaron en llegar y a González se le empezó a señalar de recibir prebendas y defender cualquier interés, menos el de los trabajadores y de pasar a ser un “sindicalista radical” se le cambió el apodo por el de miembro de un “sindicato blanco”. En la Central Sandinista de Trabajadores (CST), González es secretario general desde el año 1996 y aunque dice que defienden los intereses de todos los trabajadores, hay críticas porque es uno de los pocos que durante las negociaciones de salario mínimo se sienta a negociar directamente con el Consejo Superior de la Empresa Privada.
Tiene 56 años, cinco hijos y está casado.
Sus primeros pasos por el sindicalismo fueron en los años ochenta cuando se crearon los Comités Obreros Sandinistas.
Se volvió secretario general de la Central Sandinista de Trabajadores, pero empezó ocupando el cargo de formación política e ideológica.
Estudió Derecho en la Universidad Centroamericana, pero dice que no ejerce la profesión porque su interés por la lucha sindical es más grande. [/doap_box]
Los señalamientos llegan incluso desde los otros sindicatos sandinistas, a los que en algún momento el mismo González ha criticado.
En esta entrevista habla del papel de los sindicatos en el país, de sus exigencias para que baje la tarifa de energía eléctrica y de su última reunión con el director del INE, en la que sus críticos dicen que asumió el papel de vocero de la institución.
¿Por qué Roberto González llega a reunión con el INE?
Es por una situación en la que se estaba generando bastante expectativa y comentarios y creímos que era responsable pedirle al ente regulador que nos diera una explicación por el tema de la rebaja, el subsidio y el pliego tarifario. La CST llega a esa reunión con una propuesta pública de tres puntos: que se preserve el subsidio y nos dice el ente regulador que hay una deuda pública que hay que honrar y parte del ahorro va para pagar esa deuda. Dos, la necesidad de una rebaja de la tarifa para sectores que no tienen subsidio y para las fábricas y el último es el efecto en el costo de la canasta básica, que debía bajar.
Pero de esos temas, el de la canasta no le corresponde al INE.
Estamos haciendo un planteamiento integral. De tal forma que la información que nos da el INE dice que la deuda alcanza los doscientos millones y el ahorro alcanzará este año unos cien millones y se está discutiendo qué parte se destina al pago de la deuda y cuál a una eventual rebaja tarifaria. Nos dice el INE que el problema mayor lo están cubriendo, que es la gente que está en el 85 por ciento que consume menos de 150 kilovatios hora al mes. Por eso se habla de los famosos tres meses de evaluación. Además que hay un indicio de que los precios del petróleo pueden volver a subir.
Cuando usted salió de la reunión dijo que no iba a haber rebaja y luego aclaró que no estaba la puerta cerrada.
No es cierto. Ninguna declaración en ninguno de los medios de comunicación que a mí me entrevistaron pueden decirme que yo dije esas palabras. El tema es que nos reunimos con el INE y decidimos que para efectos que no se siga generando especulación yo pensé que por transparencia debía decir lo que había hablado con el INE. Una cosa es que el INE no haya querido dar declaraciones.
Pero en todo caso quien debió dar esas explicaciones era el INE no Roberto González.
Roberto González fue a informar el resultado de la reunión que había solicitado con el INE en nombre de los trabajadores para que la ciudadanía estuviera informada. Yo podía haber dicho que no daba declaraciones y punto.
Pero dígame usted entonces si esas explicaciones son responsabilidad del INE o suyas.
Sí, pero mi responsabilidad es informar alrededor de los tres planteamientos que nos dieron. Yo no soy funcionario, ni vocero del INE, ni del Gobierno. Yo te digo, con responsabilidad, que siento que hay medios que se precipitaron a hacer titulares con algo que no se dijo. Ni lo he dicho yo, ni el INE, ni el presidente Ortega (si habrá rebaja en la tarifa). Sí me preocupa porque, yo queriendo ser transparente para compartir información y se comienzan a hacer una serie de manipulaciones de que si soy vocero del INE, aunque eso me tiene sin cuidado, pero me preocupa que salen unas voces a decir que habrá caos y violencia.
¿Usted no siente que lo usaron para que el INE evadiera la responsabilidad que tiene de dar una explicación a la ciudadanía?
Repito. Si a algunos les molesta que ellos no se hayan reunido con el INE ese es su problema. A nosotros nos recibieron porque somos una organización representativa de los trabajadores y responsables. Fuimos a presentar nuestra preocupación porque no había aclaración y aprovechamos para dar el planteamiento de la CST.
¿Usted salió convencido de esa reunión?
Yo sobre todo quiero partir, no sobre lo que me dijo David Castillo en nombre del ente regulador, quiero partir sobre las consideraciones que ha hecho el presidente de la República sobre ese tema. El presidente dijo que tienen compromiso de sostener el subsidio de los cuatro millones de nicaragüenses y ha escuchado el planteamiento de los trabajadores cuando le hemos dicho que si les conceden a los empresarios que también lo hagan con los trabajadores. Pero el tema de discusión al que se quiere meter mucha gente, de que cuánto es la deuda, que cómo se va a pagar, eso no me corresponde a mí aclararlo, porque no soy representante del INE.
¿Pero a usted no le preocupan esos números de los que hablan y el porqué no hay disminución en la tarifa?
Sí me preocupa y por eso hemos dicho que debemos encontrar una manera de lograr un consenso, porque se ha dicho que tres meses (para evaluar una disminución en la tarifa) es muy poquito. Esperamos que una respuesta sea más pronto que los tres meses, ya estamos en febrero y deberíamos este mes tener una señal de una posible respuesta.
¿Se ha reunido con el presidente Ortega con estos planteamientos?
Le hemos enviado comunicación al presidente para pedirle que se aceleren los plazos sobre una eventual respuesta del Gobierno.
Ustedes como CST, ¿qué tanto dirían que están comprometidos con la lucha a favor de los trabajadores? Le pregunto porque pocas veces se les ve hablando a favor de ellos y menos veces acompañando a quienes tienen denuncias en contra del Gobierno.
No ha sido la conducta de la Central Sandinista de Trabajadores. No sé a qué centrales te referís porque siempre hemos asumido con responsabilidad la representación de los trabajadores. El hecho de que estemos en un gobierno del Frente Sandinista, del cual soy militante, no me provoca a mí hacerme de la vista gorda por algún problema que estén pasando los trabajadores. Nosotros hemos tenido que encabezar procesos de denuncias y procesos de actuaciones en el Ministerio del Trabajo en función de restituir los derechos de los trabajadores.
Pero generalmente cuando salen denuncias en contra de despidos injustos en contra del Gobierno, la gente va al Cenidh o CPDH, pero no vienen a la CST.
Es el derecho de cada trabajador decidir quién los va a representar. Eso la Ley lo deja claramente establecido. ¡Ah! Son afiliados nuestros, siempre lo han tenido (el acompañamiento), no son afiliados nuestros, siempre lo han tenido también.
¿Cuántos casos han llevado entonces de personas despedidas de Instituciones del Estado desde que llegó el presidente Ortega al poder?
Digamos donde más marcadamente esto se da es en el sector de inversión extranjera. Estás hablando del sector construcción o minería.
¿Y denuncias del Gobierno?
En el caso del Gobierno quiero precisarte que su presencia sindical y de afiliados es mayoritariamente en el sector privado. El que tiene más presencia en esa línea es el Frente Nacional de los Trabajadores. En los últimos siete años hemos llevado más de tres mil casos.
¿Por qué el FNT es quien mayoritariamente ve eso y no ustedes?
Este es un proceso histórico. Pero esto se refiere a que el FNT siempre ha estado mayoritariamente en el sector salud y en el sector de las entidades públicas. Nosotros hemos tenido presencia en algunos sectores del Estado y las municipalidades.
Si comparáramos el FNT con la CST, ¿cuál tendría más peso?
No me gustan las comparaciones. Más bien yo te puedo decir que una vez que regresó al poder el presidente Ortega, se diga lo que se diga, ha habido un crecimiento sindical en el sector público y mejoría de condiciones en el sector público. Como también ha habido crecimiento en el sector sindical privado, pero la lucha ahí es un poco más difícil.
¿Pero ha cambiado la situación? Porque en el 2009 usted denunció que el presidente Ortega no cumplía las promesas que había hecho en el 2007 y además que había persecución sindical.
Lo que pasa es que la administración anterior del Ministerio del Trabajo tenía su propio criterio y su posición. Y teníamos dificultades de entendimiento. Nos retenían las certificaciones y todo lo que la Ley establece en contra de los sindicatos de la CST. Pasamos esa etapa, no digo que no. Pero pasar de cinco sindicatos a treinta sindicatos de zona franca ha sido un paso importante.
¿La relación del FNT y la CST ha mejorado?
Yo diría que cada quien en su lugar.
¿Tienen relación con Gustavo Porras?
Sí. Sí la tenemos. Cuando por determinados temas tenemos que ver cómo actuamos juntos, el salario mínimo por ejemplo. En esos temas macro pues. Por lo demás, cada quien en lo suyo.
¿No tienen una relación cercana? Porque usted había criticado una propuesta de Ley que ellos habían presentado y la calificó de “antisindical”.
Lo que dijimos fue que habían pretendido, en ese período en el sector del azúcar, introducir una iniciativa de Ley para supuestamente mecanizar la producción y que esa mecanización iba a implicar el despido masivo de trabajadores y que al final no pasó. Pero, comunicación y relación sí hay.
¿Hay rivalidades entre los sindicatos sandinistas?
No. No la hay.
Pero a usted incluso lo han criticado otros sindicatos sandinistas cuando se sienta a negociar con el Cosep una propuesta de salario mínimo.
Me parece que se hace una interpretación errónea del proceso. Porque cuando hablamos de que es importante mantener el consenso por una negociación tripartita, algunos han criticado eso y me gusta la pregunta para aclarar lo siguiente: si el sindicalismo representativo en el sector privado es la CST, ¿con quién se va a tener que sentar la CST a hablar? Obviamente que con los empresarios del sector privado. Si sobre un tema determinado tenemos consenso eso lo da la misma realidad y situación. Lo que hemos ido haciendo es acercándonos y debo decir que eso es una contribución muy importante. En este tema el diálogo directo para agarrar al toro por los cuernos me ha valido la calificación de que Roberto González es el “sindicalista de los empresarios”, que es a quien le conceden beneficios en el sector privado y es al contrario.
En los últimos años siempre ha estado el mismo comportamiento, llegan a hablar de hasta veinte por ciento de aumento y al final de los tres meses de negociación aceptan la propuesta que está más cerca del planteamiento del Cosep.
Esa es otra versión que es equivocada. Los acuerdos tripartitos y los porcentajes que ha permitido acercar son los que ha propuesto la CST. Otros sindicatos dicen 18 por ciento o 25 por ciento y la CST ha sido la balanza, porque dice lo que está en la Ley. Los planteamientos de la CST más bien han ayudado a acercar posiciones.
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