Atraso, estrés y más gasto en combustible es el mal sabor por el que pasan miles de conductores que todos los días se quedan pegados con sus vehículos entre el empalme Nejapa y el cruce para ir a la Carretera Sur, por la reconstrucción de la Carretera Vieja a León.
Aunque toda mejora vial provoca afectaciones en el tráfico, en este punto es tormentoso en las horas pico debido a que ningún policía de tránsito se aparece para regular el paso, tan solo dos personas contratadas por las empresas constructoras dan vía a como pueden.
A finales de octubre del año pasado, cuando el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) anunció una medida para lograr una fluidez vehicular, el ingeniero Ernesto Barrantes, de la Dirección de Vialidad de esa institución, dijo que existía un compromiso de la Policía Nacional de garantizar presencia policial durante se ejecutara la obra, promesa que no ha cumplido.
Vienen, pero por allá… Y no a controlar el tráfico, sino a estar parando los camiones areneros y aplicándoles multas si no andan toda la documentación, aseguró Leoncio Mayorga, quien vende lubricantes para vehículos en la zona.
LA PRENSA, tras realizar ayer una visita en el kilómetro diez de la Carretera Vieja a León y al no ver presencia de agentes de tránsito entre el embotellamiento, intentó comunicarse con la oficina de Relaciones Públicas de la Policía para hablar del tema, pero no fue posible. El comisionado César Cuadra, segundo jefe de Divulgación de Relaciones Públicas, y el comisionado mayor Fernando Borges, jefe de esa oficina, nunca responden a nuestras llamadas, ni nos atienden personalmente para cumplir con su trabajo como funcionarios públicos.
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