Las autoridades del estado mexicano de Guerrero emitieron una orden de localización y presentación del dueño del crematorio de Acapulco, donde la noche del jueves fueron encontrados 61 cuerpos embalsamados.
En conferencia de prensa en el puerto de Acapulco, el fiscal de Guerrero, Miguel Ángel Godínez, dijo que ya pidió apoyo a las autoridades federales y a la Policía Internacional (Interpol) para la localización y presentación del propietario del inmueble, Guillermo Estua Zardain.
El objetivo es que Estua Zardain declare en torno a lo sucedido en el crematorio, ubicado en la carretera Cayaco-Puerto Marqués y cerrado hace más de un año, afirmó Godínez, quien reconoció que aún no hay “elementos suficientes para inculpar a una persona”.
“Estamos investigando” y es prematuro adelantar una conclusión, apuntó el funcionario, si bien consideró posible un “delito de fraude por parte del propietario hacia los deudos o familiares de los cuerpos encontrados”.
Apuntó que hasta ahora “no hay indicios de delincuencia organizada” detrás del hallazgo, y añadió que a simple vista no parece que entre los 61 cadáveres haya personas que hayan fallecido recientemente, aunque eso es algo que tienen que determinar los peritos.
Por su parte, el director de Servicios Periciales, Manuel Martínez Hernández, estimó que por las condiciones que presentan los cuerpos, las víctimas fallecieron hace aproximadamente unos seis meses.
Las autoridades de Acapulco esperan que en uno o dos días los peritos terminen los estudios para establecer “la edad probable, el sexo y el tiempo de muerte”, de los cuerpos encontrados.
Entre los cadáveres había “mujeres, hombres y niños” y estaban “preparados para su cremación”, dijo la Fiscalía en un comunicado, que abrió una investigación “por la posible comisión de los delitos contra el respeto a los cadáveres”.
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