Desde el poblado vecino, Niquinohomo, llegó ayer doña Auxiliadora Campos hasta el altar donde se encuentra imagen de la Virgen de Candelaria, en Diriomo. Quería conocer a la Virgen y además agradecer por un milagro que le hizo al inicio del día, según su testimonio.
La señora, junto con su madre Mirna Norori y su hermana Verónica, relató haberle pedido a la Virgen ayudarle a vender sus canastos para poder ir a verla y asegura que la venta fue un éxito en solo la mañana. Dijo que nunca había ido a esta fiesta y no conocía la imagen, pero le pidió con mucha fe.
“Vendo en el mercado de Masaya y créame que no había vendido ni un canasto, yo le pedí a la virgencita que me ayudara a venderlos porque quería venir a conocerla, pero además tenía el compromiso con mi mamá de traerla y como un milagro comencé a vender todo rápido y aquí estoy para agradecerle”, dijo la señora. La fiesta inició el 21 de enero y se extiende hasta el 15 de febrero.
Miles de fieles católicos se reunieron ayer en la mañana en la iglesia de Diriomo para participar de la misa solemne en el día principal de esta fiesta.
En las afueras de la iglesia decenas de personas vendían las famosas candelas de sebo para quemarlas frente a la imagen y los racimos de corozo.
Doña Magdalena Espinoza, devota de la Virgen, refirió haber sido sanada de una fractura en uno de sus pies y no creía poder caminar de nuevo. Ayer después de la misa, oficiada por monseñor Jorge Solórzano, obispo de Granada, los creyentes pasaron debajo del manto de la imagen para pedir favores.
Hoy se realizará la imposición de candelas en el cuello de los fieles, en el día de San Blas. La misa es a las 10:00 a.m.
Bendición de candelas
La antigua imagen lleva en su brazo izquierdo al Niño Jesús y en su otra mano una candela en representación de la luz. Además carga a dos tórtolos como ofrenda, tradición muy arraigada en la antigüedad, explica don Francisco José Centeno, miembro de la guarda de honor de la Virgen de Candelaria. Centeno, quien está sucediendo a su bisabuelo y a su abuelo en esta tradición, indicó que el 31 de enero terminó el novenario con la entrega del Niño Jesús a la mayordoma.
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