La noche del domingo 25 de enero jamás la borrará de su mente. “No dormí nada”, dice. Tenía la corona junto a ella y aún le parecía mentira. Paulina nació un 15 de enero de 1993 en Barranquilla, Colombia, tiene siete hermanos y su política de vida es ser feliz y aprovechar el presente. Ocho días después de ser cor
onada Miss Universo ya se lo puede creer. Ahora, su vida depende de la organización de Donald Trump, que es la que define su agenda, autoriza invitaciones y entrevistas a los distintos medios de comunicación de todas partes del mundo. Pero su agenda también incluye cambios en su imagen.
La barranquillera mostró mechones rojos durante su primera aparición pública, dos días después del evento. El cambio se vio durante una entrevista en el programa Extra de Nueva York, ya que durante la competencia Vega había sido una de las más naturales. Pero al parecer ya está siguiendo las recomendaciones de la organización.
“Soy una reina que se muestra tal como es, deseo que mi reinado quede en la historia, sobre todo en mi país, porque después de 57 años lo logramos. Espero dejar huella en la labor social que adelantaré. Que se puedan obtener buenos recaudos para beneficiar a muchos pacientes con VIH”, dice la Miss quien portará solo diez meses la corona en su cabeza.
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