El dirigente del Partido Independentista de Puerto Rico (PIP), Rubén Berríos, solo pudo obtener un pasaporte nicaragüense ordinario si de antemano había sido nacionalizado nicaragüense, cumpliendo con una serie de requisitos establecidos en la Ley de Nacionalidad (Ley 149), entre estos, “previa renuncia de su nacionalidad” y “acreditar su residencia en el país por cuatro años continuos”, de lo contrario habría violentado las legislación nicaragüense.
La Ley de Nacionalidad (Ley 149) establece en el artículo 7 los requisitos para nacionalizarse nicaragüense.
Los extranjeros podrán nacionalizarse, previa renuncia de su nacionalidad, mediante solicitud ante la autoridad competente, siempre y cuando cumplan con los requisitos siguientes:
a) Acreditar su residencia en el país por cuatro años continuos, a partir de la fecha de obtención de la cédula de residencia permanente.
b) Tener medios honestos de vida, entre otros requisitos.
[/doap_box]
Ayer se conoció que Berríos fue acreditado con un número de pasaporte ordinario nicaragüense para efectos de la Cancillería costarricense y de la revisión de la Dirección de Inteligencia y Seguridad de Costa Rica (DIS).
LA FARSA DE ORTEGA
Esto fue revelado por el vicecanciller costarricense Alejandro Solano, quien dijo que el presidente inconstitucional de Nicaragua, Daniel Ortega, “montó un total engaño, una farsa, al colar en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) a Berríos y que provocó la cancelación de la parte más interesante del encuentro presidencial”.
Las declaraciones de Solano fueron publicadas en el diario costarricense La Nación, en el que también se detalló que Berríos fue reportado como funcionario de la Embajada de Nicaragua en Costa Rica, sin que nadie avisara a los organizadores nacionales de que venían de Puerto Rico.
El exdiputado José Pallais Arana dijo que este acto merece una investigación porque le parece sospechoso el modo en que se hizo todo. Pallais señaló que si Berríos fue presentado como funcionario nicaragüense ante las autoridades de Costa Rica, su nacionalización ya tendría que haber aparecido publicada en La Gaceta, Diario Oficial de Nicaragua.
Sin embargo fue hasta el viernes al mediodía que la primera dama y vocera del Gobierno de Nicaragua, Rosario Murillo, anunció que Berríos fue nombrado (hasta ese momento), a través de un decreto presidencial, asesor de Ortega en política internacional y materia de descolonización.
EDITORIAL DE LA NACIÓN
La actuación de Ortega también le mereció el editorial del diario costarricense La Nación publicado ayer, considerándola como un “irrespeto, arbitrariedad, prepotencia e intransigencia”.
“Tal desplante, de por sí muy grave, palideció con la maniobra urdida el jueves. Este era el día para que los mandatarios y otros jefes de delegación pudieran dialogar en privado. Ortega decidió regresar a Managua en la noche previa y delegó su representación en el dirigente independentista, pese a que tanto (el presidente de Costa Rica, Luis Guillermo) Solís como otros presidentes le advirtieron que era inaceptable y le pidieron rectificar”, manifiesta el escrito del diario costarricense.
En la celebración de la Cumbre de la Celac, el 28 y 29 de enero, Ortega no solo cedió su lugar a Berríos el primer día de la reunión de mandatarios latinoamericanos, sino que lo dejó como representante de Nicaragua, lo cual provocó el rechazo de los demás jefes de Estado y en consecuencia se canceló la reunión privada que estos tendrían.
Como “la intransigencia de la delegación de Nicaragua fue absoluta” y no quiso retirar a Berríos, “tuve que tomar la decisión de dar por terminado el retiro” privado de los jefes de Estado y de Gobierno, anunció el jueves el presidente Solís.
RESPALDO DE OTROS PAÍSES
El presidente de Costa Rica también fue respaldado por las delegaciones de Brasil, Panamá, Colombia, Ecuador y Argentina en su posición reprobatoria de la actuación de Ortega, pese a que estos países apoyan la causa de independencia de Puerto Rico en la línea anti-Washington.