La Teoría de Todo

Probablemente nadie hubiera hecho una película sobre las memorias de Jane Hawking si ella no tuviera ese apellido. Es el de uno de los científicos más brillantes de nuestro tiempo, el físico británico Stephen Hawking. Y a pesar de sus proezas intelectuales y su extraordinaria resistencia a los embates de la temible enfermedad ALS, probablemente nadie haría una película sobre él si su libro Una breve historia del tiempo no se hubiera convertido en un sorpresivo best-seller a principios de los noventa.

Probablemente nadie hubiera hecho una película sobre las memorias de Jane Hawking si ella no tuviera ese apellido. Es el de uno de los científicos más brillantes de nuestro tiempo, el físico británico Stephen Hawking. Y a pesar de sus proezas intelectuales y su extraordinaria resistencia a los embates de la temible enfermedad ALS, probablemente nadie haría una película sobre él si su libro Una breve historia del tiempo no se hubiera convertido en un sorpresivo best-seller a principios de los noventa.

En realidad, el gran documentalista norteamericano Errol Morris colaboró con Hawkings en una especie de memoria fílmica, pero ese es un tipo de película muy diferente. La teoría del todo es pura carnada de Óscar.

La acción arranca en la universidad de Cambridge, en 1963. El adorable geniecillo Stephen (Eddie Redmayne) conoce a Jane (Felicity Jones), una estudiantes de Artes, en una fiesta universitaria. Los opuestos se atraen inevitablemente. Él es ateo, ella es anglicana. Él solo piensa en ciencia, ella quiere un doctorado en Poesía Medieval Ibérica. Son perfectos el uno para el otro. Hasta que la enfermedad empieza a manifestarse, poniendo a los amantes a prueba. Para Jane, enamorada, simplemente no hay opción. Por el tiempo que les queda, ella y Stephen están supuestos a estar juntos.

Esta es una película de consumo masivo. Inteligentemente, ni siquiera trata de articular las ideas que definen a Hawking. A lo más que llega es a crear imágenes mundanas, que en su abstracción parecen inspirar al profesor: un chorro de crema dando vueltas en una taza de café negro; las llamas de la chimenea vistas a través del tejido de un suéter. El cortejo es retratado como la telenovela juvenil más almibarada de nuestros tiempos. El avance de la enfermedad recuerda a las producciones de TV sobre “la enfermedad de la semana”. En general, el arco narrativo se inscribe firmemente en los moldes de “triunfo del espíritu humano”. Los valores de producción son muy buenos. El fino acabado y los acentos británicos pueden hacerle creer que está viendo algo mejor de lo que parece.

La degradación física de Hawking supone una presión brutal sobre la vida cotidiana de la familia. Pronto, Jane busca confort y compañía en un profesor de Música. La película asume un tono de melodrama que no termina de abrazar, detenida por su compromiso con mantener las cosas decorosas. Y es una pena. Felicity Jones es extraordinaria a la hora de proyectar los deseos reprimidos de una mujer insatisfecha. Es un expresivo retrato de represión sexual. Solo por ella vale la pena ver la película.

Si Jones hace todo su trabajo con las emociones, la herramienta de Eddie Redmayne es el cuerpo. El joven actor que se robó Les Miserables (Tom Hooper, 2012) reproduce el estado físico de su personaje con la pericia de un contorsionista. Es una actuación elaborada pero inerte. Igual es el tipo de proezas que conquistan premios. Más que la actuación, la gente recompensa el esfuerzo implícito en el reproducir la gravedad de la situación y por extensión al personaje original por imponerse sobre la adversidad. Redmayne ya se llevó un Globo de Oro y el premio del Sindicato de Actores. Sería una gran sorpresa si no se lleva el Óscar.

Quizás hubiera preferido que La teoría del todo abrazara las posibilidades más melodramáticas del material, pero su insistencia en mantener las cosas en clave inspiradora neutraliza la diversión. También es incapaz de reproducir la electrizante carga del triunfo intelectual. Es curioso cómo una película sobre la vida de una de las mentes más brillantes de nuestro tiempo puede ser tan frívola.

Cultura La Prensa Domingo cine archivo

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COMENTARIOS

  1. oscar
    Hace 12 años

    Mi estimado estoy de acuerdo a media contigo. Sin embargo creo que el final de la pelicula recata mucho mucho de la historia. Es necesario recordar que la pelicula se inspira en el libro de la esposa. Importante… por lo tanto enfoca mas de ella. Lo unico que me intrigo es que el trailer muestra como la musica de heavenfaced y en la pelicula no suena nada. Esa es mi duda.

  2. Guillermo Rocha
    Hace 12 años

    Estaba buena la pelicula, para que. Ni parecida a todas las otras cochinadas que estaban presentando al mismo tiempo en las otras salas.

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