La actriz Amparo Baró falleció ayer en Madrid a los 77 años, tras una vida dedicada al teatro, cine y televisión en España, donde era considerada una de las grandes damas de la escena por sus alabadas dotes de interpretación.
Su éxito televisivo le llegó en 1999 con la popular comedia 7 vidas, con la que logró la simpatía del gran público y múltiples galardones. En ella fue Sole, una madre jubilada de 65 años que constituye el contrapunto dentro de un grupo de amigos treintañeros.
Nacida en Barcelona el 21 de septiembre de 1937, inició estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de su ciudad natal pero, tras ingresar en el Teatro Español Universitario (TEU), descubrió su verdadera vocación y se dedicó profesionalmente a la interpretación.
Debutó en 1957 en Las preciosas ridículas de Molier, dirigida por Adolfo Marsillach, con quien repetiría múltiples veces.
Premiada en el cine
Su primera película fue en 1957 Rapsodia de sangre de Isasi-Isasmendi. Después trabajó en Adiós Mimi Pompón, Tengo diecisiete años, y El Bosque Animado, entre otros filmes.
En 1991 participó en Hazme de la noche un cuento, de Jorge Márquez, y Siempre en otoño , con Irene y Julia Gutiérrez Caba, interpretación por la que recibió el Premio de Teatro Mayte 1994.
En diciembre de 2011, Baró volvió con éxito a los escenarios junto a Carmen Machi para protagonizar Agosto , de Tracy Letts y dirigida por Gerardo Vera, en el Teatro Valle Inclán de Madrid.
Por su interpretación en Siete mesas de billar francés , de la directora española Gracia Querejeta, Baró fue Goya 2008 a la mejor intérprete de reparto.
La película La puerta abierta , de Marina Seresesky y que se empezó a rodar a finales del pasado año, fue el último trabajo de Amparo Baró. Junto a Carmen Machi interpretaban a una madre y a una hija, ambas prostitutas de profesión.
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