Lucía Brinquis García, cuatro meses. LA PRENSA/ D. LÓPEZ

Adiós al chupete

Para muchos padres que su hijo o hija deje el biberón o la chupeta, es un problema.

 

Para muchos padres que su hijo o hija deje el biberón o la chupeta, es un problema.

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Para lavar los chupetes bastará con esterilizarlo la primera vez, antes de su uso, y después, una vez al día para evitar que se acumule la suciedad.

Para esterilizar el chupete puede ponerlo en una cazuela con agua hirviendo, dejarlo actuar por un máximo de cinco minutos y luego, esperar a que se enfríe antes de ofrecérselo al bebé.

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Y aunque a veces resulte cómodo o agradable para el bebé, cuando se llega a cierta edad es necesario eliminarlo de la dieta, esto ocurre también con la chupeta, porque se crean malos hábitos para su desarrollo, problemas de salud como la mala formación de la dentadura, y hay mayor probabilidades de que sufran enfermedades respiratorias y digestivas, originadas por la manipulación de estos.

Eliminar este hábito es difícil pero no imposible; la paciencia es la clave. Así que alístese que este reto lo gana el que persevera. Lo primero que debe saber es que para los niños mamar una chupeta les provoca tranquilidad porque es como la simulación del pecho de la madre, haciéndolos sentir protegidos, afirma el psicólogo César Briones Mendieta.

Es importante que aunque la desesperación le gane, no le unte limón, sal, chile u otros alimentos que solo hacen sufrir al pequeño. Tampoco opte por utilizar la violencia; los niños aunque estén chiquitos entienden.

TOME EN CUENTA

Cuando el niño pueda sostener los objetos y por su crecimiento vaya requiriendo otros alimentos, es ahí donde es recomendable que empiece a darle de beber en una tacita o en un vaso al que le llaman entrenador; puede ir alternando una toma de leche o refresco con biberón por las noches y utilizar el vaso por el día, y así paulatinamente ir sustituyendo la mamila por el vaso.

Puede iniciar eliminando la toma de leche en pacha vespertina, luego la matutina y la más costosa, la nocturna, afirma la nutricionista Aleyda Avilés.

Solo es necesario que le crees un hábito y que el niño se vaya acostumbrando a ese nuevo objeto que utiliza para alimentarse. Incluso puedes hacer de esta nueva práctica un juego.

Tome en cuenta que durante todo este proceso el llanto y los berrinches estarán presentes, pero no debe dejar que eso lo manipule, aunque sepa que su pequeño está sufriendo, porque si cede iniciará otra vez con el proceso, y ahora será peor porque el bebé sabe que puede manipularlo con su carita triste y lloriqueos, afirma Briones Mendieta.

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