¡La hora del baño llegó! Algunos bebés disfrutan de ese hermoso momento y otros, definitivamente con las primeras gotitas de agua empiezan a llorar; y no es para menos, cuando toca el baño es esencial que el agua esté como dirían las abuelas: “Al punto”, tibia.
Este ritual causa mucho estrés a los padres, según la psicóloga Onelia Alegría, porque en el caso de los padres primerizos no saben la posición en que debe colocar al bebé, cuánta agua necesitan para bañarlo, la forma en que le echarán agua, en fin, todos esos detalles que se necesita para dejarlo aseado.
Es necesario que disfrute del baño, tanto como su pequeño lo hace porque es un momento ideal para crear un vínculo de amor, confianza y protección.
Aproveche mientras lo baña para hablarle y converse con él o ella, tenga por seguro que le está prestando atención y verá como el pequeño se relaja aún más.
Eso sí, es necesario que tenga un lugar adecuado para bañarlo, de acuerdo con su tamaño y evitar que se le resbale.
Cuando lo bañe lave y enjuague de arriba abajo. Primero la cabeza, el pecho, los bracitos, las manos y luego, las piernas y los pies. Luego gire cuidadosamente al bebé para lavar su espalda y sus nalgas.
Pediatras recomiendan que evite utilizar champú o jabón cosmético, porque la piel del bebé es tan delicada que puede irritarla.
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