El chavismo salió ayer nuevamente a las calles de Caracas para marchar en apoyo al gobierno de Nicolás Maduro, quien ofreció a sus simpatizantes un discurso centrado en denuncias sobre supuestos planes de golpe de Estado y de “golpe económico” organizados por la “oligarquía”, a la que juró que no volverá al poder.
La llamada “Marcha de los Invictos” se hizo en el marco de la conmemoración del 57 aniversario del derrocamiento de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez y rindió homenaje a los “mártires” de entonces y a figuras del chavismo que fallecieron en los últimos meses.
“Tengo muchas pruebas y las voy a presentar muy pronto (…), en Venezuela está en marcha un golpe económico y un golpe de Estado, convoco al pueblo a la batalla para desmontar ese golpe económico, ese golpe de Estado”, dijo ayer Maduro, quien pidió al Parlamento, de mayoría oficialista, que investigue sobre su denuncia.
Los supuestos golpes, dice Maduro, son orquestados por la “derecha” y “la oligarquía” venezolana, a los que culpa desde hace más de un año de desatar una “guerra económica” en el país y a los que acusa de ser los responsables de la grave escasez de productos básicos y de la “inflación inducida”.
Las acusaciones de Maduro se realizan en un escenario económico difícil para el país, que cerró el 2014 en recesión, con una inflación interanual del 63 por ciento en noviembre y con el precio del petróleo, principal fuente de ingresos del país, en descenso. Para enfrentar la crisis, el mandatario anunció el miércoles que modificará el sistema de entrega de divisas en el marco del control cambiario que funciona desde 2003, una modificación que, según la oposición, esconde una fuerte devaluación.
MARCHA DE LA MUD
Mientras se realizaba la marcha oficialista, la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) informaba de un plan de protestas antigubernamentales que iniciará hoy con una marcha en el este de Caracas “contra el hambre y por el cambio” del modelo político, “una marcha que refleja, que recoge la indignación del venezolano”, indicó el secretario ejecutivo de la MUD, Jesús Torrealba.
“Para nosotros es fundamental ejercer una protesta contundente, enérgica, pero siempre pacífica, democrática y constitucional, eso va a aislar y segregar y derrotar al Gobierno”, dijo Torrealba en un acto político desde uno de las barrios populares más grandes del este Caracas.
Torrealba hizo el anuncio acompañado por los principales líderes opositores, entre ellos el gobernador de Miranda y excandidato presidencial, Henrique Capriles, la dirigente María Corina Machado y el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma.
Nicolás Maduro también acusó ayer a los expresidentes de Colombia, Andrés Pastrana; de México, Felipe Calderón, y de Chile, Sebastián Piñera, de viajar a Caracas para asistir a un acto organizado por la oposición, pagados “con el dinero del narcotráfico” y de apoyar el supuesto golpe en su contra.
Maduro dijo a Piñera, Calderón y Pastrana —a quienes etiquetó como los miembros de “un club de expresidentes vagos”— que pueden estar en Venezuela, pero les pidió que “les debe quedar claro” que visitan Venezuela para apoyar “a un grupo de extrema derecha que desconoce al Gobierno y que está llamando a un golpe de Estado cruento”.
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