Un tema medular que deben cubrir los protocolos de gestión de sesión en las modernas redes telemática, trata sobre las tareas referentes al establecimiento, al control y a la liberación de las conexiones que soportan la provisión de servicios.
Debido a la extendida interoperabilidad de redes existe la necesidad de ampliar la señalización IP, dada la diferente naturaleza de los puntos finales que pueden intervenir en una comunicación, sus diversas capacidades en lo que a codificación de audio, vídeo y datos se refiere o sus distintos requerimientos de ancho de banda.
Si bien la primera propuesta para satisfacer dicha necesidad fue hecha por la Unión Internacional de Telecomunicaciones y se plasmó en el estándar H.323, surgió otra propuesta para llevar a cabo el control de las llamadas multimedia que fue elaborada por la Internet Engineering Task Force (IETF-RFC3261) y denominada como SIP (Session Initiation Protocol-Protocolo de Iniciación de Sesión).
Se trata de un protocolo que opera a nivel de aplicación y que es empleado para además del control de llamadas multimedia, del control de los servicios telefónicos avanzados. Se encarga de establecer, modificar y terminar sesiones multimedia o llamadas con dos o más participantes. No obstante para el interfuncionamiento entre la Red Telefónica Conmutada (RTC) y SIP, es necesario introducir una pasarela o Gateway RTC/SIP.
El SIP es un protocolo elaborado basándose en HyperText Transfer Protocol (http), empleado tradicionalmente en Internet, por lo que hereda muchas de sus características. Se basa en una arquitectura cliente/servidor en la que todos los procesos se plasman en un intercambio de mensajes en forma de peticiones y respuestas entre una entidad cliente y otra que funciona como servidor.
Si bien es cierto que SIP define dos tipos de entidades, los clientes y los servidores, entre sus componentes principales encontramos: el servidor de registro, que acepta las peticiones de registro por parte de los usuarios; el servidor de localización, que suministra información sobre la posible localización del destinatario de la llamada; el servidor de redirección, que acepta peticiones y se encarga, a partir de la dirección del destinatario final de las mismas, obtener la dirección del siguiente elemento de la cadena y devolverla al cliente para que este sea capaz de contactar con él por sí mismo; el servidor Proxy, que es el responsable primario del encaminamiento de mensajes entre equipos finales y que además se encarga de interpretar y modificar, en caso de ser necesario, la petición que recibe para reenviarla hacia su destino final y finalmente el User Agent, que hace referencia a la aplicación final que realiza las peticiones, en caso de que se trate de un User Agent Client (UAC), o a la aplicación que genera las respuesta, en el caso de un User Agent Server (UAS).
Una de las mayores potencialidades de SIP es que incluye entornos sencillos para la programación de servicios, incluso por parte del usuario final. Para usuarios avanzados, como puede ser un administrador, se ofrece una interfaz denominada Common Gateway Interface (CGI) que les permite tener acceso a todas las funcionalidades del protocolo, con la enorme flexibilidad que eso conlleva.
Para usuarios menos expertos, que desde luego constituye la mayoría, se ofrece un lenguaje de programación, el llamado Call Processing Language (CPL), que se trata de una herramienta muy sencilla que incluye versiones con interfaces gráficas, que pone una serie de funciones básicas a disposición de los usuarios para que definan sus propios servicios, asegurando que ninguna de sus acciones va a poner en riesgo la integridad del sistema.
(*)Consultor
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