Estados Unidos y Cuba no fijaron ayer una fecha para normalizar sus relaciones y reabrir embajadas, en sus primeras conversaciones de alto nivel en 35 años en La Habana, pero volverán a dialogar próximamente.
“No puedo decirles cuándo exactamente ocurrirá” la reapertura de embajadas, dijo la jefa de la delegación de EE. UU., Roberta Jacobson, al término de una reunión de cuatro horas con la delegación cubana, encabezada por Josefina Vidal, cinco semanas después de la histórica reconciliación anunciada por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro.
“El establecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas son solo una parte de una normalización de relaciones más amplia”, añadió la subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, quien destacó que esta “ronda de conversaciones ha sido un diálogo positivo y constructivo”.
El número dos de la delegación cubana, Gustavo Machín, informó que en la sesión de la tarde abordaron sus diferencias en derechos humanos. “La delegación cubana expresó que, por supuesto, tenemos distintas concepciones” sobre derechos humanos, pero “reiteró su propuesta de sostener un diálogo respetuoso sobre bases recíprocas” con EE.UU. sobre este tema en el futuro, añadió Machín.
“Tenemos diferencias en esta materia (de derechos humanos), profundas diferencias con el gobierno cubano y eso fue parte hoy de nuestra discusión”. Roberta Jacobson, subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental.
PUNTOS POR NEGOCIAR
El jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry, había anticipado en la víspera que los dos países tenían mucho que negociar antes de normalizar sus relaciones, rotas en 1961, como el levantamiento de las restricciones a los diplomáticos estadounidenses para viajar por la isla y permitir libre acceso a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA), lo que Washington también garantizaría a la representación cubana en EE. UU.
Medio centenar de diplomáticos tiene la SINA, situada en el emblemático Malecón de La Habana, escenario de provocaciones por décadas. Fidel Castro, quien autorizó la creación de las secciones de intereses con el presidente Jimmy Carter en 1977, acusaba a la SINA de “ser el Estado Mayor de la contrarrevolución” en la isla.
A Cuba le interesa el levantamiento del embargo económico estadounidense, ser retirada de la lista norteamericana de naciones que patrocinan el terrorismo y también quiere cambios en las normas migratorias estadounidenses, pues afirma que estimulan la emigración ilegal desde Cuba.
A La Habana también le preocupa “la situación que enfrenta la Sección de Intereses de Cuba en Washington y, en particular, su oficina consular, que como resultado del bloqueo está próxima a cumplir un año sin servicios bancarios”, destacó la Cancillería cubana.
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