Las reservas de petróleo de Estados Unidos aumentaron en 10 millones de barriles la semana pasada, un 2.6 por ciento más que la anterior, y se situaron en 397.9 millones, informó ayer el Departamento de Energía.
En las últimas cuatro semanas, las importaciones de crudo tuvieron un promedio diario de 7,157 millones de barriles, un 4.2 por ciento menos que en el mismo periodo del año anterior.
En la semana que terminó el 16 de enero, las refinerías operaron al 85.5 por ciento de su capacidad, frente al 91 por ciento de la pasada semana.
Por lo que se refiere a los inventarios de gasolina, el informe precisa que aumentaron en 600,000 barriles, con lo que se situaron en 240.9 millones de barriles, un 0.2 por ciento más que la semana anterior.
Por su parte, las reservas de combustible para calefacción bajaron en 3.3 millones de barriles, hasta los 136.6 millones, un 2.3 por ciento más que la semana precedente.
Estas cifras excluyen la Reserva Estratégica de Petróleo del Gobierno que se mantuvo en 691 millones de barriles. El total de existencias de crudo y productos refinados en Estados Unidos, incluida la Reserva Estratégica, alcanzó la pasada semana los 1,852.6 millones de barriles, comparado con los 1,850.2 millones en la semana precedente.
INCIDE EN EL PRECIO
El petróleo de Texas (WTI) —de referencia para Nicaragua— bajó ayer un 3 por ciento y cerró en 46.31 dólares el barril, después de que el Departamento de Energía de Estados Unidos anunciara que las reservas nacionales de crudo aumentaron y un claro fortalecimiento del dólar tras medidas del Banco Central Europeo (BCE).
Al término de la tercera sesión de la semana en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex), los contratos futuros del WTI para entrega en febrero próximo, que se toman como referencia, perdieron 1.47 dólares respecto al cierre del miércoles.
El aumento de las reservas suele traducirse en una caída de los precios, más aún en la actual crisis de exceso de oferta que afecta a todo el mundo.
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