En Cuba o Nicaragua, Germán Mesa es el mismo ingeniero de la pelota. Es un hombre que no se equivoca cuando pierde un partido o un campeonato, para él siempre habrá otras oportunidades, pero cuando se pierde el estilo de su dirección lo pierde todo. Sus decisiones no tienen objeciones, sus nervios no le exprimen a la hora señalar. Hoy se dirige al sexto duelo de la serie final de la Liga de Beisbol Profesional Nacional (LBPN) y su afán de ganar no descontrola su capacidad analítica.
La diferencia como una de las grandes ventajas competitivas no ha existido; no obstante el mánager del mejor equipo en el papel, dice que hoy será un nuevo día, aunque su equipo camina de puntillas hacia la tumba. Sé que hemos perdido en dos ocasiones en Managua; sin embargo todo será diferente. Ningún día se parece a otro y en el quinto partido nuestro equipo demostró que puede batear como en la temporada. Esto nos ha afectado porque cuando el picheo ha estado bien el bateo se nos cayó; sin embargo me gusta que esta es una nueva señal, indicó Mesa, esperando retornar a un séptimo juego a la ciudad de los mangos.
ESTO NO SERÍA FÁCIL
El corazón palpitaba aceleradamente. Los Gigantes de Rivas no estaban muertos, solamente habían tomado un poco de descanso, dirían los seguidores del conjunto mejor elaborado, pero Mesa sabe que Rivas todavía no está completamente sólido.
Imagínate que dos peloteros nuestros están golpeados (Ofilio Castro y Ramón Flores) y si juegan no lo harán al cien por ciento. Yo nunca dije que esto iba a ser fácil, si no todo lo contrario, con el picheo del Bóer esto no sería fácil, reiteró el estratega cubano.
Según Mesa, esta noche el cuerpo técnico trabajará en torno a las necesidades del juego. No tenemos mañana, trabajaremos de acuerdo como vaya transcurriendo el partido. El abridor del viernes (hoy) no está seguro, señaló Mesa, optimista de ganar en patio ajeno y rematar en su casa.
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