Yosmany Guerra cree que ganará el campeonato ante el Rivas. LAPRENSA/ MAYNOR VALENZUELA

El “guerrero”

Guerra tenía 25 años y necesitaba un estirón de sacrificio para buscar otros presentes y hacerlos suyos. Siguió los pasos como jugador de su ídolo cubano Yobal Dueñas,

27 de septiembre de 2008, la fecha que en la mente de Yosmany Guerra no le gusta que se repita. Ese día decidió girar su fortuna. Ya no quería ver pasar la realidad de largo antes sus ojos sin poder alargar la mano para cogerla. Tomó la balsa con otros compatriotas hasta llegar a México.

Guerra tenía 25 años y necesitaba un estirón de sacrificio para buscar otros presentes y hacerlos suyos. Siguió los pasos como jugador de su ídolo cubano Yobal Dueñas, el segunda base de Pinal del Río, quien firmó en el 2004 con los Yanquis, sin trascendencia, pero con historia en la pelota cubana. El niño nacido en San José de las Lajas impulsado por su papá, un boxeador, y su mamá un ejemplo de mujer, es como su jugador favorito “El hombre y la piedra”, lleno de consistencia, y anida la pasión de jugar como ningún otro en el terreno que pisa.

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Hace dos años firmó con los Marlins de Miami, con treinta años en República Dominica se abrió la brecha para pertenecer a una organización de Grandes Ligas. “A mí no me dieron un solo peso, pero tuve la oportunidad y aunque tenga 31 años, yo siempre digo que no me rindo, y este año que comenzaré en Doble A, con Dios ayudándome seguiré para adelante”, indicó Guerra.

Luego de cerrar su ciclo en Cuba al jugar cinco temporadas, finalizando con los Industriales, dejó los estudios de licenciatura en Cultura Física y Deporte y comenzó a tender puentes a sus sueños: jugar beisbol profesional y ayudar a su familia económicamente.

Ahora el ilusionista con guantes de los Indios del Bóer, Yosmany Guerra, sigue extrañando a su familia, continúa en la búsqueda de tejer sus sueños y sus nuevos ídolos de la pelota son Dustin Pedroia y Brandon Phillips.

Según Yosmani Guerra, en el 2013 cuando jugó en la Liga Profesional de Colombia, bateó para .402 de average con los Tigres de Cartagena, campeón de ese país, y además ganaron la Serie Latinoamericana de Beisbol. Guerra en Colombia jugó con Javier Colina y Ruddy Lugo, y este año en Nicaragua tuvo promedio .323 con el Bóer.

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