El Cabildo Real de San Sebastián está conformado por los priostes que son conocidos como los tambores de San Sebastián integrados por doce miembros. El prioste mayor es el jefe y hay un segundo prioste que es el siguiente en la jerarquía.
Los promesantes ostentan los grados de Alférez, Alférez Mayor y Mayordomo. Los priostes son los encargados de proteger y darle vigilancia al patrón San Sebastián desde que se inician las festividades, tanto dentro como fuera de la iglesia y en sus diferentes recorridos por la ciudad, en el tope y en la dejada de los santos.
Durante los días que permanece la imagen dentro del templo en las festividades hay dos priostes que custodian al santo día y noche, ejerciendo la labor de centinelas, mientras los demás se desplazan por la ciudad, recorriendo las casas donde se desarrollan las fiestas.
Las enramadas: enfrente de toda casa donde se realiza una fiesta de San Sebastián se levanta una enramada confeccionada con varas de madera rolliza y forrada en el techo y dos de sus costados con palmas.
Esto se hace desde la época colonial porque las casas de ese entonces eran muy pequeñas y no podían albergar a la cantidad de fieles promesantes que visitaban cada una de las fiestas, costumbre que se ha seguido manteniendo.
En su construcción, participan los vecinos y amigos y al finalizar la obra celebran con chicha de jengibre y un plato de comida que con toda gentileza ofrecen los anfitriones a los visitantes, todo esto acompañado de los infaltables cohetes y bombas que anuncian la terminación de la enramada.
El mayordomo: la jerarquía de las fiestas patronales de San Sebastián está delimitada por los diferentes cargos que se ostentan a través de las mismas festividades. El Mayordomo representa al jefe de los fiesteros.
Le corresponde sufragar los gastos que se generan por la música que se interpreta el 19 de enero en el Tope y el recorrido de imagen en todas las procesiones, los juegos de pólvora de la noche del19 en el parque central, frente a la basílica, en la procesión solemne del 20 de enero y todos los gastos de la función de gala de la basílica.
La matrona: Esta es la segunda jefa de los fiesteros en la Octava de las festividades que inician el 24 y concluyen el 27 de enero. A ella le corresponde pagar la música del “Paseo de la Patrona”, la del día 27 al igual que los juegos de pólvora que se llevan a cabo la noche del 26 de enero. ¡Qué viva San Sebastián!